El pasado 29 de julio supimos que el Ayuntamiento de Madrid ha aprobado ceder al Banco de España los edificios históricos de la Quinta de Torre Arias por los próximos 75 años. La justificación del consistorio es que la operación permitirá la rehabilitación de los edificios que alberga la quinta para que vuelvan a tener un uso. El parque de la finca, que son los jardines históricos, seguirá abierto al público como hasta ahora.

Los planes del Banco de España pasan por utilizar el palacete y las caballerizas del conjunto histórico para abrir un centro orientado a la promoción de la educación económica y financiera. El anuncio no ha caído bien en el grupo de entidades ciudadanas que llevan años agrupados en la Plataforma Ciudadana Quinta de Torre Arias para promover el uso público de la quinta del distrito San Blas-Canillejas.

Una de las reclamaciones vecinales y de las asociaciones en defensa del patrimonio de más largo aliento es que se respete la unidad y el espíritu histórico de un complejo que, si es singular, es sobre todo por la relación entre el palacio, las caballerizas, las edificaciones agropecuarias, las huertas, los cultivos y su paisaje. Torre Arias es el único ejemplo de quinta nobiliaria con uso mixto recreativo y agropecuario en Madrid, función que ha conservado hasta hace pocos años.