Hace tiempo que dejó de ser noticia que el deporte profesional se ha convertido en un lucrativo negocio. Pero en los últimos años asistimos a un boom inversor capitaneado por grandes fondos y magnates multimillonarios. Ese apetito de los grandes inversores llega a todos los deportes de masas: fútbol —sobre todo, en Europa—, baloncesto, fútbol americano, hockey o béisbol. El fenómeno va a más y esta semana ha dejado dos ejemplos muy ilustrativos al respecto: la venta de Los Ángeles Lakers, el mítico equipo de la NBA, y el interés de Jeff Bezos, el magnate de Amazon, junto a un grupo de inversores por entrar en el capital de otro histórico conjunto con un 30%, en este caso el Liverpool inglés, equipo legendario del fútbol mundial. PublicidadEl caso de los Lakers es ciertamente llamativo. Su dueño, Mark Walter, alcanzó el pasado 12 de agosto un acuerdo para vender el equipo a los empresarios Josh Kushner —hermano de Jared, yerno de Donald Trump— y Bob Iger —empresario y actual consejero delgado de Disney— por 12.500 millones de dólares (10.800 millones de euros), protagonizando así la venta más cara en la historia de la NBA. Lo más destacable, sin embargo, es que Walter, un hombre de negocios que Guggenheim Partners, una firma de servicios financieros privada con más de 325.000 millones de dólares (281.000 millones de euros) en activos, ha vendido el club menos de un año después de comprarlo por 10.000 millones de dólares (8.650 millones de euros). En apenas unos meses, Walter ha conseguido un beneficio del 25%. El pelotazo ha sido mayúsculo. "Es difícil encontrar un ejemplo más claro de hasta qué punto los grandes equipos deportivos se están convirtiendo también en activos financieros", escribía el jueves en su cuenta de Twitter el economista Julen Bollain, profesor en la Universidad de Mondragón. En realidad, ya no se trata solo de competir en la cancha y de ganar títulos, sino de generar valor económico, pero también social.En su reflexión, Bollain explicaba que este interés del gran capital privado por los clubes deportivos no es casual. "Los equipos son activos extremadamente escasos, con millones de seguidores que difícilmente cambian de marca, ingresos audiovisuales cada vez mayores y un mercado verdaderamente global. El capital privado ya tiene participaciones en decenas de equipos norteamericanos", ilustraba Bollain. Además, los grandes clubes deportivos suelen otorgar a sus dueños visibilidad y poder. Históricamente siempre ha sido. Ahí están los casos de Jesús Gil, cuya fama a finales de los años 80 se catapultó tras hacerse con el control del Atlético de Madrid. Y siempre se ha hablado del "palco del Bernabéu" como ese epicentro del poder en el que se han cerrado importantes operaciones financieras. PublicidadLo cierto es que cada vez son más los clubes europeos en manos de grandes fondos de inversión o de multimillonarios, algunos tan emblemáticos como el Manchester City, el PSG, Manchester United, Arsenal, Chelsea, Milán o Inter. De hecho, tras la pandemia, se han acelerado varias operaciones multimillonarias de compraventa de equipos de fútbol, principalmente ingleses, que superan los 30.000 millones de euros. La venta del Chelsea a un consorcio de inversores estadounidenses en 2022 por 4.750 millones de euros ha sido la más llamativa de estos últimos años.Muchos de estos fondos tienen ya una división dedicada a las inversiones deportivas. Es el caso de Apollo, cuya filial deportiva, Apollo Sports Capital, cerró a finales de 2025 la compra del 57% del Atlético de Madrid por unos 1.300 millones de euros. Creada en septiembre de 2025, Apollo Sports Capital nació con una capacidad de inversión de unos 5.000 millones de dólares (unos 4.300 millones de euros).Incluso el Real Madrid, un equipo que sigue perteneciendo a sus socios, ha abierto la puerta al capital privado. Florentino Pérez, presidente del club blanco, planteó el pasado mes de junio, en plena campaña electoral por revalidar la presidencia, vender entre el 5%y el 10% del club al capital privado extranjero, por un precio que iba de los 500 a los 1.000 millones de euros. La razón esgrimida por Florentino Pérez era que así el Real Madrid estaría en condiciones de competir en igualdad de condiciones con los grandes clubes europeos. PublicidadEl último movimiento en el mercado europeo lo protagoniza el Liverpool. Según el diario británico Financial Times, Jeff Bezos forma parte de un grupo de empresarios que planea entrar en el accionariado del equipo inglés, que se valoraría en cerca de 6.000 millones de dólares (unos 5.200 millones de euros). Junto a Bezos, según la citada información, estarán el cofundador de Facebook, Eduardo Saverin, y Amit Bhatia, yerno del magnate del acero y multimillonario Lakshmi Mittal, dueño de ArcelorMittal. De aficionado a clienteNada más aterrizar en el Atlético, los representantes de Apollo, un fondo de capital riesgo que maneja un billón de dólares (860.000 millones de euros) en activos, dejaron clara sus intenciones: revalorizar el club. Apollo es un fondo que opera comprando empresas para revalorizarlas venderlas después. Y esa es la estrategia que siguen muchos fondos a la hora de invertir en los equipos deportivos. Competir en la cancha y obtener buenos resultados deportivos siempre ayuda, pero para los nuevos dueños de estos clubes, eso ya no es una prioridad. Lo importante es generar valor. Sirvan de ejemplo las palabras que pronunciaron durante la presentación de la compra los representantes de Apollo: "Como inversores a largo plazo, Apollo Sports Capital y los actuales accionistas colaborarán con la dirección de Atlético de Madrid para reforzar la solidez financiera del club, su competitividad deportiva y su contribución a la comunidad, incluyendo inversión adicional en los equipos del Atlético de Madrid y en importantes proyectos de infraestructura". El resultado deportivo pasa a ser un factor más, no el prioritario.Sin embargo, esa estrategia implica varios riesgos. El primero de ellos es la pérdida de identidad. Un club de fútbol (o de cualquier otro deporte) no funciona con la lógica de una empresa financiera al uso. Como explica, Julen Bollain "su valor se ha construido durante décadas gracias a una comunidad, una ciudad y generaciones de aficionados". Julen Bollain: "El aficionado corre el riesgo de convertirse simplemente en cliente""Si quien compra un equipo ve principalmente un activo que debe aumentar su rentabilidad y su valoración, el aficionado corre el riesgo de convertirse simplemente en cliente: entradas más caras, abonos más caros, más merchandising, más giras internacionales y más explotación comercial de la marca", añade en su análisis en Twitter Bollain.El reciente y frustrado intento de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, de privatizar el Mundial de fútbol caminaba en esa dirección. Infantino quería transferir al sector privado el 21% de la organización del Mundial, cuya última edición tuvo un impacto económico de 40.000 millones de euros en todo el mundo, según cálculos de la propia FIFA. La iniciativa de Infantino encontró mucha oposición por parte del resto de federaciones internacional, especialmente de la UEFA. Precisamente, Infantino quería dar entrada en una nueva empresa llamada FIFA Forward Enterprise al fondo de capital riesgo Thrive Capital, fundado y dirigido por Joshua Kushner, el mismo que ha comprado los Lakers. El negocio siempre es el negocio. Publicidad"Los clubes nunca habían valido tanto. La pregunta es si, precisamente por eso, terminarán perteneciendo cada vez menos a quienes les dieron ese valor", concluía su reflexión en Twitter Julen Bollain.
Del Atleti a los Lakers: la fiebre inversora de los superricos y los fondos se apodera del deporte
La compra del equipo de la NBA por 10.800 millones de euros, la más cara de la historia, y el interés de Jeff Bezos por el Liverpool redoblan la apuesta de los grandes inversores por el negocio del...










