Willem Dafoe conectó el argumento de su nueva película con su propia juventud en Nueva York durante una entrevista con el podcast Say More, donde el actor reflexionó sobre la identidad artística, la fama y el riesgo de convertirse en la persona que otros proyectan sobre uno.El filme en cuestión es Fama tardía, dirigido por Kent Jones y protagonizado por Dafoe como Ed Saxberger, un poeta de la era post-beatnik que abandonó la escritura para trabajar como empleado postal y que, ya en la vejez, vuelve a ser tentado por el mundo del arte gracias a un grupo de jóvenes admiradores llamado la Sociedad del Entusiasmo. La película se estrenó el 7 de agosto de 2026 a través de Magnolia Pictures.PUBLICIDADEn la conversación con Say More, Dafoe trazó un paralelo directo entre el arco del personaje y su propia llegada a Nueva York cuando era joven. “Él vino a la ciudad cuando era joven, y eso es algo con lo que me identifiqué porque yo hice lo mismo”, dijo el actor.Para él, aquella mudanza no respondió a un cálculo de carrera ni a la búsqueda de fama, sino a la atracción por una escena cultural viva: actuaciones en lofts, danza, los primeros días del punk. “Llegué aquí porque estaba encendido”, afirmó.PUBLICIDADFama tardía presenta a Ed Saxberger, un poeta post-beatnik que dejó la escritura y vuelve a acercarse al arte en la vejez (YouTube: Magnolia Pictures & Magnet Releasing)Desde esa perspectiva, Dafoe expresó cierta incomodidad con el concepto de “fama tardía”. Según señaló en el podcast, el personaje de Saxberger tampoco buscaba el reconocimiento cuando era joven: estaba en lecturas, escribía poesía, construía una vida.Cuando la escena se diluyó y la poesía demostró ser un sustento difícil, eligió otra vida. “No podemos estar demasiado tristes por eso, porque es su elección”, dijo Dafoe, aunque añadió que hay quienes lograron combinar un trabajo estable con una vida artística comprometida, como T. S. Eliot, que trabajó en un banco.PUBLICIDADEl peligro que el actor percibe en la trama aparece después: cuando Saxberger, ya mayor, se deja seducir por quienes lo halagan y empieza a flirtear con una versión de sí mismo que ya no existe. “Es una especie de cuento de advertencia: no te conviertas en la persona que los demás proyectan sobre ti”, describió Dafoe ante Say More.El actor, de 71 años, vinculó esa advertencia con su experiencia en The Wooster Group, compañía experimental de teatro de Nueva York, donde pasó 27 años y donde nunca llegó a cobrar un salario fijo.PUBLICIDADWillem Dafoe sostuvo que en la actuación el placer está en hacer el trabajo y no en el reconocimiento o la recompensa (REUTERS/Yara Nardi)Allí, según relató, cada espectáculo se afrontaba como si fuera el último, una actitud que derivó en una filosofía más amplia: concentrarse en lo que se está haciendo y no pensar en el resultado. “El placer no está en las recompensas que vas a obtener, ya sean monetarias o de reconocimiento. Está en el placer de estar en ello”, sostuvo el intérprete.Esa misma filosofía, explicó Dafoe, se traslada de forma práctica a la actuación. El momento en que un actor empieza a pensar “lo estoy haciendo muy bien” o “al público le está gustando”, cae fuera de la escena. La concentración plena en el presente —lo que llamó “el ideal del mindfulness”— es, a su juicio, tanto una técnica como un modo de vida al que se aspira, aunque no siempre se alcance.PUBLICIDADHacia el final de la entrevista, Dafoe también habló de su relación con las sesiones fotográficas, tema que surgió a raíz de la atención que generan en internet sus poses llamativas. Lejos de planificarlas, las describe como un ejercicio de colaboración e improvisación: “Se trata de hacer formas. Estás libre porque no representas nada, solo estás haciendo”, señaló.Esa lógica, la del actor entrenado como ejecutor y no como intérprete psicológico, es la misma que aplica frente a la cámara cinematográfica.