Actuar es simplemente hacer: Willem Dafoe defendió esa idea en una entrevista con Fotogramas durante la presentación de El anfitrión en el BCN Film Fest, donde rechazó una interpretación apoyada en análisis psicológicos y sostuvo que la emoción nace de la acción.Al presentar El anfitrión, Dafoe dijo a Fotogramas que entiende la actuación como una práctica basada en hacer, no en buscar emociones de forma abstracta. El cuádruple nominado al Óscar sostuvo que el intérprete entra en la acción y desde ahí surge la emoción de forma natural.PUBLICIDADDafoe planteó esa idea desde el comienzo de la entrevista y la vinculó con su trato con los directores: “En general, los grandes directores crean un mundo que tú habitas, y luego ellos te guían si ven que algo no encaja. No es necesario desmenuzarlo todo”.Definió su método con una formulación directa: “Para mí, actuar consiste enteramente en hacer cosas; te metes en la acción y la emoción surge de forma natural”.PUBLICIDADWillem Dafoe rechazó una actuación basada en análisis psicológicos y dijo que actuar no es terapia (REUTERS/Mario Anzuoni)También rechazó la búsqueda abstracta de la emoción durante un rodaje: “Si en un rodaje estás siempre como: ‘Oh, es una escena de un funeral, tengo que estar triste, ¿y qué me pone triste?, voy a pensar en mi madre’, entonces tu cabeza no está donde toca”.Para explicar esa filosofía, Dafoe recurrió en Fotogramas a varias experiencias con cineastas con los que ha trabajado: “Con Martin Scorsese, rodamos La última tentación de Cristo muy rápido, sin pensarla demasiado”.PUBLICIDADCon Paul Schrader, recordó, la comunicación podía reducirse a casi nada: “Recuerdo la primera película que hice con él, Posibilidad de escape… A mitad del rodaje, pensé: Este tipo nunca me dice nada, nada de nada”.Dafoe explicó que los directores crean un mundo para el actor y lo guían solo cuando algo no encaja (REUTERS/Mario Anzuoni)La escena que más recordaba ocurrió fuera del set: “Un día íbamos juntos en un ascensor. Esto fue antes de que nos hiciéramos amigos y de que rodáramos unas 7 películas juntos. Me miró y dijo: Probablemente te preguntes por qué no te digo nada”.PUBLICIDADDafoe contó que trató de quitar importancia a la situación, pero Schrader cerró la conversación con una sola frase: “Yo le mentí: No, en absoluto. Me mira, y me suelta: ‘Lo estás haciendo bien’. Eso fue todo”.Su recuerdo de David Lynch iba en la misma línea: “David Lynch, por ejemplo, me entregó un traje en una percha y me dijo: Aquí tienes tu vestuario, y vas a llevar estos dientes”.PUBLICIDADPara Dafoe, ahí bastaba con entrar en el mundo de la película: “No necesitaba más, porque la cámara y la atmósfera hablaban por sí solas”. Marcó distancia con otro tipo de dirección: “Los directores más problemáticos son los que sufren en el set y no paran de dar rodeos”.Willem Dafoe recordó que Martin Scorsese rodó La última tentación de Cristo con rapidez y sin desmenuzar cada escena (REUTERS/Mario Anzuoni)Esa misma lógica, según explicó Fotogramas, también guía su relación con la cámara y con su propia imagen: “Solo lo hago si tengo que repetir un plano largo y abierto, para entender el movimiento de la cámara, para bailar bien con ella”.PUBLICIDADFuera de ese uso técnico del monitor, Dafoe lo considera un riesgo para el trabajo del actor: “Pero si dejas de abstraerte, si te acercas a tu imagen, esa es una idea terrible. Empiezas a pensar en tu cara, empiezas a pensar en cómo debería verse una emoción”.Esa mirada también apareció al recordar The Florida Project y su trabajo con actores no profesionales: “Aprendí a gestionar un hotel, literalmente. Mi labor allí era puramente práctica y reactiva, el papel estaba lo bastante bien construido para solo ocuparme de cuidar al resto de actores”.PUBLICIDADLa experiencia, añadió, incluso dejó una reacción entre sus compañeros: “De hecho, la mayoría me conocían solo como el Duende Verde y les sorprendía ver que era un buen tipo”, dijo entre risas.En El anfitrión, Willem Dafoe destacó la conexión física con Emma Suárez y dijo que ese vínculo fue clave para expresar el amor de su personaje (YouTube: Trailers y Estrenos)En El anfitrión, Dafoe situó esa idea en el vínculo con Emma Suárez, con quien comparte pantalla en esta coproducción española de 103 minutos entre Grecia, España, Reino Unido y Países Bajos, con estreno el 24 de julio.PUBLICIDAD“Ya la había visto en varias películas, así que lo que más me sorprendió fue su vulnerabilidad. Quizás porque hablábamos en inglés, que no es su idioma habitual. Claro que en pantalla se la ve muy segura”, explicó.Después llevó la respuesta al terreno físico para expresar el vínculo entre personajes: “Además, y me da un poco de vergüenza reconocerlo, porque suena atrevido o como si estuviera flirteando, pero la verdad es que me encantó la relación física con ella”.Willem Dafoe afirmó que solo usa el monitor para coordinar el movimiento con la cámara y advirtió que mirar la propia imagen perjudica al actor (REUTERS/Yara Nardi)“Solo ocurre un par de veces en el film, pero cuando la abrazaba o la besaba, se sentía real, se sentía bien. Esa conexión física fue clave, porque era la vía más rápida para que mi rol reflejara que la amaba”, agregó.Al final de la entrevista con Fotogramas, Dafoe señaló el mito del oficio que más le interesa desmontar. Su objeción apuntó a la idea de un director que comprende por completo la psicología del actor y la controla como si manejara cada gesto desde fuera.