La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha cerrado filas con Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, después de que Estados Unidos cancelara su visa. La mandataria ha cuestionado este viernes que Washington utilice la revocación de permisos migratorios contra políticos mexicanos y ha sostenido que, en su opinión, detrás de estas decisiones existe una motivación política y un intento de injerencia en la vida política del país. “Tiene un sentido político esencialmente. No veo yo otra razón”, ha dicho Sheinbaum durante su conferencia matutina en Palacio Nacional. La presidenta ha situado el caso de Andy —como se conoce al hijo del exmandatario— dentro de un escenario más amplio de cancelaciones de visas y señalamientos procedentes de EE UU contra figuras de la política mexicana. “No es parejo a todos los países si su sentido fuera relacionado con delincuencia [...] podemos hacer una revisión de qué ocurre en otros países de América Latina y lo que ocurre en nuestro país y esto tiene un sentido de injerencia en la política mexicana”, lanzó. La mandataria ha exigido pruebas si Washington tiene señalamientos relacionados con delitos de políticos mexicanos, incluido López Beltrán. Ha dicho que se deben presentar evidencias y permitir que sean la Fiscalía General de la República y los jueces mexicanos quienes determinen las responsabilidades.La respuesta de Sheinbaum llega horas después de que López Beltrán, de 40 años, hiciera pública una carta dirigida al presidente Donald Trump en la que acusa al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau de ordenar la revocación de su visa. El hijo del expresidente niega que existan pruebas de algún comportamiento delictivo o inmoral y califica la decisión de política y autoritaria. La presidenta mexicana ha dejado claro que no piensa abrir una investigación contra López Beltrán únicamente porque Washington le haya retirado la visa. “No hay nada contra el hijo del presidente”, ha sostenido. Sheinbaum refiere que hasta donde le ha informado la Fiscalía, no existe una investigación relacionada con el heredero de López Obrador. Aunque ha matizado diciendo que su Gobierno no protegerá a nadie si existen pruebas de un delito, independientemente del partido al que pertenezca.El caso de Andy no es aislado. En los últimos meses, Washington ha endurecido la presión sobre políticos mexicanos. Uno de los episodios más graves es el del gobernador, con licencia, de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado por fiscales de EE UU de mantener vínculos con el narcotráfico. El Departamento de Justicia estadounidense solicitó en mayo su detención y extradición junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios; México ha dicho que no se han presentado pruebas para proceder. También está el caso de Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California, cuya visa y la de su entonces esposo fueron revocadas por Estados Unidos en mayo de 2025. La mandataria ha asegurado que desconoce el motivo de la decisión y posteriormente reconoció contactos con intermediarios estadounidenses mientras intentaba recuperar el permiso.Existen otros casos más recientes que todavía están envueltos en acusaciones no confirmadas oficialmente. En junio, informaciones periodísticas apuntaron a la cancelación de las visas de Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, y Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, y a presuntas investigaciones estadounidenses sobre sus vínculos con el crimen organizado. Ambos negaron los señalamientos. Ese patrón es el que ha permitido a Sheinbaum hablar de un posible uso político de los visados. No es la primera vez que la presidenta plantea que Estados Unidos podría estar intentando influir en la política mexicana. En mayo, durante un acto para conmemorar su triunfo electoral, cuestionó abiertamente si Washington pretendía incidir en las elecciones intermedias de 2027 a través de las acusaciones contra Rocha. Entonces, como ahora, convirtió la defensa de la soberanía en el centro de su ofensiva. La respuesta presidencial ha tenido más de un destinatario. Sheinbaum ha aprovechado el episodio para lanzar también un dardo contra Alejandro Moreno, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a quien ha reprochado sus visitas a EE UU para presentar denuncias contra políticos mexicanos. “Ahí tienen al presidente del PRI yendo a Estados Unidos a pedir que le quiten la visa a los mexicanos, es vergonzoso”, ha dicho. Además, lo ha definido como un hombre de “dudosa reputación”.Luego del embate contra el priista, Sheinbaum ha hecho un repaso por la historia de intervenciones extranjeras en México y ha reclamado a EE UU una relación basada en el respeto mutuo. La cancelación del visado de Andy ocurre, además, cuando el hijo del expresidente prepara su regreso a la política. Tras dejar la Secretaría de Organización del partido fundado por su padre, Morena, busca competir por una diputación federal por Tabasco—un Estado al sur del país— en las elecciones intermedias de 2027.