Tener trabajo en la Argentina dejó de ser un salvoconducto automático para esquivar la pobreza o garantizar el acceso a derechos sociales básicos. La creciente fragilidad del mercado de trabajo ha extendido modalidades de contratación informales, salarios deteriorados e intensas jornadas laborales que revelan un problema mucho más complejo que la simple tasa de desocupación abierta.

Uber busca meterse de lleno en la movilidad diaria con viajes prepagos y precios protegidos

Así lo demuestra el Boletín Estadístico Sociolaboral del Primer Trimestre de 2026, elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) a partir del procesamiento de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. El estudio —firmado por Claudio Lozano, Agustina Haimovich, Ana Rameri y Walter González— indica que el indicador de vulnerabilidad laboral alcanza al 52,7% de la fuerza de trabajo nacional.

Presión sobre el mercado y el mito del desempleo bajo

Si bien la desocupación abierta se situó en el 7,8% en el primer trimestre, el informe advierte que esa cifra resulta insuficiente para medir la fragilidad de la población activa: