El dato de inflación de 2,1% difundido por el INDEC estuvo dentro de las previsiones del mercado, pero volvió a instalar una pregunta central para el Gobierno: cuándo podrá perforar de manera sostenida la barrera del 2% mensual. En +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Alejandra Gallo explicó que el resultado se ubicó dentro de los parámetros anticipados y puso el foco en cómo la composición de los aumentos puede modificarse durante agosto. La periodista señaló que las vacaciones de invierno tuvieron incidencia sobre recreación, cultura, hoteles y restaurantes, mientras que en el nuevo mes la atención comienza a concentrarse en alimentos y bebidas. ¿Agosto puede volver a comenzar con “1”? Las primeras estimaciones privadas vuelven a ubicar la inflación por debajo del 2%. “Algunas consultoras anticipan que la medición de este mes, que aún no terminamos y que falta, va a tener un 1 adelante”, explicó Gallo.
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Entre las proyecciones mencionó a Libertad y Progreso, que estima un 1,8% para agosto. La posibilidad resulta especialmente relevante después de que la medición anterior marcara 1,9% y el nuevo registro regresara al 2,1%. “Es difícil romper el piso del 2%” Eduardo Menegazzi puso el foco precisamente en esa dificultad. “Es difícil romper el piso del 2%, que tanto le importa al Gobierno y que no ha podido cumplirlo en los últimos meses”, sostuvo. Para el periodista, el nivel tiene también una dimensión simbólica: aunque entre 1,9% y 2,1% exista una diferencia reducida, la percepción cambia cuando el índice vuelve a comenzar con un 2. La diferencia con el 2,9% de la Ciudad Otro punto central fue el contraste entre el 2,1% nacional y el 2,9% registrado en la Ciudad de Buenos Aires. Pablo Helman consideró que esa brecha puede trasladar el debate hacia el terreno político. “El 2,1 confrontado con el 2,9 de la Ciudad abre un tema de discusión política”, afirmó. Helman aclaró que no cuestiona la validez técnica de ninguno de los indicadores. “Claramente no hay nadie que sostenga que hay una truchada en los números, ni el 2,1 ni el 2,9”, señaló. Sin embargo, consideró llamativa la magnitud de la diferencia: “Normalmente no da tan distinto”. Una discusión que puede escalar políticamente Para Helman, la brecha entre ambas mediciones puede ser aprovechada por sectores opositores para cuestionar la forma en que se mide y comunica la inflación. “Me parece que en los próximos días va a abrir una discusión por parte de la oposición que va a decir: ‘Esto está, guarda, un toquecito, un dibujito’”, anticipó. Con el 2,1% ya conocido, la atención pasa ahora a agosto: si la inflación logra nuevamente comenzar con un 1 y si la diferencia entre las mediciones nacional y porteña termina convirtiéndose en un nuevo eje de disputa política.







