El INDEC publicará esta semana la inflación de mayo y el dato será seguido de cerca por el mercado, el Gobierno y los consumidores. Después del 2,6% de abril, el nuevo IPC funcionará como una prueba clave para medir si el proceso de desinflación logra consolidarse o si, por el contrario, empieza a encontrar un piso difícil de perforar.

La mayoría de las estimaciones privadas anticipa una nueva desaceleración, aunque todavía con registros por encima del 2% mensual. En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, correspondiente a mayo y publicado el 4 de junio, los analistas proyectaron una inflación mensual de 2,3% para el quinto mes del año. El Top 10 de consultoras y entidades que mejor pronosticaron en el pasado también estimó un 2,3%.

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Para la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, el REM ubicó la previsión en 2,2% mensual. Ese dato será uno de los más observados, porque permite medir con mayor precisión si la baja de la inflación responde a factores puntuales o si también se está moderando la dinámica más persistente de los precios.

El informe del BCRA muestra, además, que el mercado no espera una baja inmediata y sostenida por debajo del 2%. Según el REM, la inflación mensual proyectada sería de 2,1% en junio, 2% en julio, 1,8% en agosto, 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre y 1,7% en noviembre. Es decir, el escenario base de los analistas apunta a una desaceleración gradual, pero recién con registros inferiores al 2% de manera más clara hacia la segunda mitad del año.