La anestesia epidural, hoy frecuentísima en la atención médica, se asocia sobre todo con el alivio del dolor parturial. No obstante, también se utiliza en intervenciones abdominales, urológicas, ginecológicas, vasculares y traumatológicas. El origen de esta técnica anestésica se debe al trabajo de un cirujano español que buscaba una forma de operar sin que el paciente sufriera los efectos indeseables de la anestesia general y sin introducir el anestésico en el líquido cefalorraquídeo.

Ese cirujano fue Fidel Emilio Pagés Miravé. En 1921 describió con gran precisión la anestesia epidural lumbar y torácica, que él llamó anestesia metamérica. Su artículo contenía el fundamento anatómico, el instrumental necesario, las vías de acceso, la concentración idónea del anestésico, la evolución del bloqueo y sus posibles complicaciones. Pese a ello, su trabajo cayó en el olvido. Una década después, el italiano Achille Mario Dogliotti difundió internacionalmente un método sustancialmente coincidente y durante años recibió la mayor parte del reconocimiento.

Comprendió que podía alcanzar estas raíces en el espacio epidural lumbar o torácico, bloquear varias áreas nerviosas contiguas y producir una anestesia quirúrgica segmentada sin perforar la duramadre.