El verano en Andalucía está asociado –en la rutinaria agenda informativa de los periódicos– a dos imágenes antagónicas. La primera es trágica: los incendios forestales que este año, primero en Los Gallardos (Almería) y después en Niebla (Huelva), entre otros enclaves, destruyen el paisaje heredado y arruinan la vida y la hacienda de la gente que los sufre.La segunda viene a ser su antítesis: la bella estampa de los anillamientos de las crías de flamenco que, desde hace ya cuarenta años, acuden a la laguna de Fuente de Piedra (Málaga). Una suerte de romería laica en la que la Virgen no es una imagen, sino la naturaleza. Fuego y agua. Tierra y aire.El símil de los cuatro elementos esenciales de la materia, que para los filósofos antiguos contenían la explicación total de la realidad terrestre, sirve de correlato para explicar el reposicionamiento político global que, tras las pasadas elecciones del 17M, acontece en la gran autonomía del Sur.María Jesús Montero y Juan Manuel Moreno Bonilla Otras fuentesEl pacto de gobierno entre el PP y Vox, indeseado por el primero y anhelado por los segundos, que han conseguido imponer su agenda al Gran Laurel, ha cambiado el marco de referencia de los últimos ocho años.Moreno Bonilla ya no es el Rey Sol –depende de los ultramontanos para casi todo, en buena medida porque la oposición de izquierdas no contempla acuerdos puntuales ni en aquellos temas donde la derecha meridional está más cerca de ella que de Vox– y el resto de los planetas del Parlamento han empezado a orbitar ya con una lógica distinta. De forma diferente.Aún es pronto para sacar conclusiones de la alianza: el acuerdo entre las derechas se firmó hace un mes. En este corto tiempo San Telmo solo ha tenido tiempo –además de atender a los incendios– a constituirse, asignar las correspondientes competencias y, sobre todo, nombrar a los altos cargos y al personal de confianza que –en contra de lo que prometía el PP cuando hace ocho años conquistó el Quirinale, y Vox hasta antes de ayer– contará con más asesores y cargos directivos. Supondrá un mayor gasto público.Lee tambiénNo parece una forma muy austera de iniciar la legislatura –las necesidades sociales son otras–, pero prácticamente es la única decisión adoptada por la Junta antes del periodo vacacional. Ambos socios aún se están conociendo. Vox hace encendidas proclamas –su negativa a acoger a los menores inmigrantes de Ceuta– para remarcar su presencia en el ejecutivo.Los ultramontanos agitan el fuego de sus antorchas. Moreno, que todavía no cuenta con una hoja de ruta clara sobre cómo cohabitará con ellos durante estos cuatro años, se mantiene cauto y recurre al agua para evitar los conatos de incendio interno. Queda toda la legislatura por delante y ambos socios saben que la oposición intentará explotar sus divergencias.En la orilla contraria, las posiciones se reparten entre la tierra y el aire. Ninguno de los tres grupos parlamentarios de izquierdas –PSOE, Adelante Andalucía e IU– ha tenido tiempo, antes de que la cámara autonómica entrase en su fase estival, de fijar ninguna línea política nueva, salvo para insistir en los mensajes con los que concurrieron a los comicios. El portavoz en Andalucía y coordinador de IU, Antonio Maíllo, es el único que ha tenido una posición crítica ante la crisis de Ceuta, que en Andalucía se vive como si hubiera ocurrido en cualquiera de sus ocho provincias.El vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz en el Puesto de Mando Avanzado del incendio de Niebla (Huelva) José Manuel Vidal / EFEAdelante Andalucía, tras el éxito electoral (ocho escaños) y los sondeos que lo presentan como el partido refugio de los electores desencantados con los socialistas, estudia cómo trasladar su ascenso en las autonómicas a los ayuntamientos –sus feudos son Sevilla y Cádiz, pero necesitan crecer en las demás provincias y construir una estructura política regional sólida– y trabaja en sus primeras listas para concurrir a unas hipotéticas generales.La izquierda andalucista irá en solitario a las dos siguientes convocatorias electorales, animada por el trasvase de votos logrado el 17M. Para los socialistas, las elecciones municipales del próximo año –si no media antes un adelanto de las generales– no se conciben tanto como una oportunidad o una resurrección, cuanto como la última oportunidad electoral para detener la sangría de votos consumada en las autonómicas.María Jesús Montero, antes que cualquier otra cosa, se ha ocupado de resolver una cuestión personal: no perder su aforamiento ante el Supremo. Lo ha conseguido mediante su autodesignación como senadora (por la cuota autonómica), lo que le permite una mayor protección ante el caso SEPI y sus derivadas en el supuesto –que todavía no se ha producido– de ser imputada en el curso de la investigación judicial en marcha.María Jesús Montero EFE/Julio MuñozUna vez salvada esta cuestión, que es la que más inquieta a la exvicepresidenta, su prioridad es evitar que el PSOE andaluz –cuyo poder local se limita a dos diputaciones, la alcaldía de Jaén y algunas urbes medias, como Dos Hermanas (Sevilla)– entre en ebullición.La dirección regional de los socialistas no quiere primarias para elegir a los candidatos a alcalde. Serían obligatorias, por ejemplo, en todas las capitales de provincia, salvo Jaén. San Vicente, sede regional del PSOE, ha dado orden a sus virreyes –los secretarios provinciales– para que disuadan a los candidatos alternativos que pudieran estar pensando en presentarse. Aire.Lo que se busca –por la vía de los hechos consumados– es que no haya competición, sino una designación tácita. Es probable que la fórmula se acepte porque la preocupación de los dirigentes del PSOE –especialmente de sus alcaldes en activo– es conservar el poder municipal en un escenario político crítico, marcado por el acelerado deterioro del sanchismo.La demanda de algunos de ellos de situar los comicios generales antes de los municipales no parece figurar en la agenda de la Moncloa, partidaria de resistir como sea hasta el final de la legislatura. De suceder así, los regidores del PSOE estarán en la primera trinchera electoral después de la crisis de soberanía de Ceuta. No es una buena situación.La viabilidad del pacto PP-Vox en Andalucía, que los socialistas explotarán al máximo durante lo que dure esta legislatura, que puede ser breve si la convivencia entre las dos derechas fracasase, sin embargo, no va a influir demasiado en el futuro electoral de los socialistas. Su porvenir depende de otro factor: el grado exacto de deterioro político de Pedro Sánchez.
Movimientos estivales en el tablero político andaluz, por Carlos Mármol
El verano en Andalucía está asociado –en la rutinaria agenda informativa de los periódicos– a dos imágenes antagónicas. La primera es trágica: los incendios forestales que este año, primero en Los Gallardos (Almería) y después en Niebla (Huelva), entre otros enclaves, destruyen...









