0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialDicen que los mitos nunca mueren y, ahora que Nolan ha hecho regresar La Odisea a nuestras vidas, la actualidad de la inteligencia artificial nos recuerda otro gran relato: el de Saturno devorando a sus hijos. Saturno era el titán que destronó a su padre y fue avisado por una profecía de que un hijo le destronaría a él. Para evitarlo, tal y como pintó Goya en su famoso cuadro, cada vez que nacía un hijo suyo, Saturno se lo comía.Sam Altman, director ejecutivo de Open AI, se dirige a una reunión sobre IA en la Casa Blanca Nathan Howard/ReutersEste agosto, se ha cerrado en la Casa Blanca un acuerdo sobre qué modelos de IA tendrán que ser supervisados por el Gobierno estadounidense antes de su lanzamiento y qué pruebas tendrán que superar. Los términos concretos del acuerdo son secretos y solo los conocen la docena de empresas que asistieron. Por lo que se sabe, parece una solución salomónica para no enfrentarse del todo con ninguna de ellas, pero, más que el pacto en sí, lo interesante ha sido la discusión previa.Cuando un debate filosófico se superpone a intereses empresariales a gran escala, es complicado distinguir qué argumentos responden a una u otra motivación. En este caso, hemos tenido a Sam Altman y Dario Amodei, máximos directivos de las principales empresas de IA (OpenAI, creadora del ChatGPT, y Anthropic, creadora de Claude), pidiendo al Gobierno de Trump que sea más controlador y restrictivo con los modelos de IA.Otras grandes tecnológicas, aunque menos punteras en este sector (IBM, Microsoft, Meta, Nvidia, Mistral, etcétera), en cambio, reclamaban una menor regulación. Los argumentos de las empresas bandera de los modelos: “Nuestros modelos son tan buenos que demuestran que la IA puede ser un gran peligro si no se la controla antes de lanzarla al mercado”. “Hay que asegurarse de que los modelos serán benevolentes con los humanos, antes de lanzarlos”. El contexto: pocos días antes, China había lanzado Kimi K3, un modelo de IA casi tan potente como los suyos y más barato, que rápidamente empezó a ser utilizado por empresas de Silicon Valley.Los impulsores de OpenAI y Anthropic han pedido al Gobierno de Trump que sea más restrictivo con los modelos de IAKimi es un modelo abierto, es decir, copiable y descargable para cualquier usuario, siguiendo la filosofía de libertad y transparencia para potenciar la innovación que defendían Altman y Amodei, cuando trabajaban juntos. Una libertad en cuyo nombre copiaron sin miramientos todos los contenidos disponibles en internet para crear las grandes bases de datos que les ha permitido producir el software más avanzado y que, según muchos, cambiará completamente nuestras vidas. Parece que, como Saturno, no quieren dejar crecer a hijos que puedan amenazar su trono.
Saturno en Silicon Valley, por Gemma Ribas Maspoch
Dicen que los mitos nunca mueren y, ahora que Nolan ha hecho regresar La Odisea a nuestras vidas, la actualidad de la inteligencia artificial nos recuerda otro gran relato: el de Saturno devorando a sus hijos. Saturno era el titán que destronó a su padre y fue avisado por una...








