La embestida del gobierno de Donald Trump contra la competencia de China a nivel global penetra las fronteras incluso de sus aliados, tal como se vio desde un primer momento con la suba de aranceles para los productos que entren a los Estados Unidos, incluso los argentinos.Si por un lado el embajador Peter Lamelas se encuentra librando una batalla para impedir el aterrizaje de las telecomunicaciones chinas, empezando por Huawei, a la Argentina, y por el otro presiona para que se aprueben una serie de leyes locales como parte del acuerdo comercial de Javier Milei y Trump en febrero, este jueves la Casa Blanca publicó un duro documento sobre países que participan de una triangulación de productos chinos hacia terceros destinos. Argentina aparece mencionada en una lista de 40 en total, aunque el tercer grupo -de un total de tres- de los países que son vulnerables a los que EE.UU. llaman abiertamente “fraude”.El duro informe de la Casa Blanca se titula “The Great Transshipment Scam. Rise, Scope and Costs” (La Gran Estafa de la Triangulación. Crecimiento, Magnitud y Costos). En este informe que tiene enorme despliegue en los medios internacionales porque hay numerosos aliados de EE.UU. apuntados como Estados susceptibles de ser utilizados por exportadores vinculados a China para hacer “transshipment” (triangulaciones): es decir, enviar productos chinos a un tercer país, hacerles algún procesamiento, cambiarles el etiquetado/documentación o simplemente re exportarlos, para que entren a Estados Unidos como si fueran originarios de ese tercer país y así evitar los aranceles estadounidenses a China.La Casa Blanca, que en otras ocasiones también ha involucrado al país en las presuntas violaciones de sus reglas internas, no importando si son o no aliados, incluye a Argentina entre esos 40 países que considera susceptibles de ser utilizados por exportadores vinculados a China pero en la categoría 3.Figura en la página 10 del informe de 25 páginas y dice que “está compuesto por los “pequeños objetivos oportunistas de China”. Y que “se trata de economías más pequeñas, con volúmenes absolutos menores de transbordo ilegal, pero que presentan determinadas vulnerabilidades o ventajas que pueden convertirlas en objetivos atractivos para el redireccionamiento de productos vinculados a China. Entre esas características se incluyen la mano de obra de bajo costo, zonas francas, acceso a puertos o fronteras, depósitos aduaneros, capacidad de ensamblaje especializada, acceso preferencial al mercado estadounidense o una capacidad limitada de control aduanero.”Argentina figura junto a Azerbaiyán, Bangladés, Camboya, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Georgia, Jordania, Kazajistán, Kenia, Laos, Marruecos, Myanmar (Birmania), Omán, Panamá, Perú, Filipinas, Singapur, Sri Lanka, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán.El informe no dice que Argentina esté haciendo transbordo ilegal de productos chinos. De todas maneras, en la página 12 del informe, el país sí aparece entre los “corredores latinoamericanos sujetos al “desvío de mercancías por las rutas del Pacífico y el Atlántico, depósitos aduaneros y ensamblaje regional” junto a Brasil, Chile, Colombia y Perú.”Lo que dice es que Argentina está entre los países que podrían ser utilizados como nodos de ese esquema. La propia Casa Blanca explica que los países del Tier 3 tienen volúmenes menores de potencial transbordo y determinadas características que pueden hacerlos atractivos: zonas francas, infraestructura portuaria, depósitos aduaneros, capacidad de ensamblaje, acceso a mercados o controles aduaneros considerados insuficientes.Y el informe aclara expresamente que estos países pueden ser utilizados tanto para actividades productivas limitadas como para el enrutamiento logístico de mercancías vinculadas a China.Brasil, por ejemplo, aparece en un nivel más alto que Argentina, en el grupo 2 junto con Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam. Ese nivel corresponde a países con “significant transshipment volumes” (volúmenes significativos de triangulación) y una integración económica más profunda con las cadenas de suministro vinculadas a China.En cambio, Argentina está en el Tier 3, que el propio informe caracteriza por menores volúmenes absolutos de transbordo ilegal.En el grupo uno de los “Líderes diversificados de gran escala” en la triangulación que EE.UU. insiste es fraudulenta aparecen: Canadá, los países de la Unión Europea, India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y Taiwán. Y dice sobre ellos: “Grandes volúmenes absolutos de bienes vinculados a China; bases industriales diversificadas y grandes plataformas de exportación hacia Estados Unidos, donde el riesgo de triangulación está incorporado dentro de amplios flujos de comercio legítimo.”¿Qué dice el informe a nivel global?El informe dice que el problema se volvió global después de los aranceles que Trump comenzó a aplicar a China en 2018. Según la Casa Blanca, más de 40 países fueron convirtiéndose en plataformas para productos chinos que, después de algún cambio de procesamiento, embalaje, documentación o ruta, llegan a EE.UU. con una nueva declaración de origen.La Casa Blanca estima que el fenómeno podría involucrar entre US$40.000 millones y US$303.000 millones anuales en mercancías vinculadas a China, según las distintas metodologías utilizadas.Y propone utilizar IA para detectar esas operaciones, mediante el sistema denominado “Detective Border”, que analizaría rutas comerciales, capacidad productiva, componentes, documentación y otros datos para detectar operaciones sospechosas.