QUSRA, Cisjordania.– El Ejército israelí anunció el jueves que había enviado ‌más efectivos a una aldea ‌de Cisjordania ⁠donde unos colonos han acorralado a varias familias palestinas dentro de sus casas, un asedio que, según los palestinos, tiene como objetivo desplazarlos por la fuerza de sus tierras.La tensión comenzó el fin de semana, cuando colonos bloquearon el acceso por ruta a tres viviendas de la localidad palestina de Qusra, instalaron una carpa frente a ellas e impidieron la entrada y salida de sus habitantes. Previamente, además, habían interrumpido el suministro de agua y electricidad.Las fuerzas israelíes aseguran que intentan dispersarlos. Sin embargo, un video difundido a comienzos de esta semana mostró a varios hombres vestidos con uniformes militares verdes participando junto a ellos de una oración matutina dentro de la carpa. El Ejército informó después que adoptaría medidas disciplinarias contra el personal involucrado.Soldados israelíes montan guardia junto a colonos frente a viviendas palestinas que estos han bloqueado en la localidad de Qusra, al sur de Nablus, en CisjordaniaNidal Eshtayeh - APEl miércoles, los soldados utilizaron gas lacrimógeno en un intento fallido por desalojar al grupo. Un día más tarde, las autoridades militares anunciaron el despliegue de refuerzos para realizar patrullas y “misiones defensivas” en la zona.La ONU advirtió que unos 15 palestinos, entre ellos dos chicos, se encontraban “atrapados dentro de sus hogares en un estado de terror”, sin poder cubrir sus necesidades básicas.Las familias asediadas piden ayudaDesde el domingo, la presión se concentró sobre tres propiedades de Qusra, entre ellas la del palestino-estadounidense Loui Ridi, según autoridades locales y miembros de su familia.En distintos momentos, varias decenas de personas se apostaron alrededor de las casas, arrojaron piedras, intentaron derribar un muro cercano y bloquearon las salidas.Colonos israelíes se reúnen frente a viviendas palestinas en la localidad de Qusra, al sur de Nablus, en CisjordaniaZAIN JAAFAR - AFPEl martes, el Ejército israelí calificó la situación de “ilegal, reprobable e inaceptable” y declaró el sector como zona militar cerrada. Sin embargo, al día siguiente varios colonos regresaron y volvieron a obstruir la ruta con piedras.Ridi, que vive en Ohio, contó a la agencia AP que su hermano, de 48 años, y su sobrino llevaban varios días sin poder recibir nuevos suministros de comida y agua. Según relató, el hostigamiento contra la propiedad había comenzado meses antes, con cortes de electricidad, ataques con piedras y daños materiales.“Somos prisioneros en nuestra propia casa, rehenes en nuestra propia casa”, denunció.“Hacemos un llamamiento a las instituciones gubernamentales y a toda persona libre y honorable para que nos ayuden a conseguir comida y medicinas”, agregó Qusai Abu Rida, hermano de Ridi, quien permanecía allí junto a su hijo adolescente.Colonos israelíes corren mientras son perseguidos por un vehículo militar israelí, en la localidad de Qusra, al sur de Nablus, en CisjordaniaZAIN JAAFAR - AFPEl jueves por la mañana, Abu Rida informó que ambos habían sido trasladados por las fuerzas israelíes a otra vivienda, aunque todavía no podían abandonar la zona. El Ejército no confirmó el operativo ni precisó qué ocurrió con el resto de los residentes.Otra de las familias afectadas fue la de Yousef Hassan, quien quedó aislado junto a su esposa y sus dos hijas menores después de que un grupo se instalara frente a su casa, informó The Guardian.“Todas las noches arrojan piedras, utilizan lenguaje obsceno y gritan. Vivimos en un estado de terror”, dijo Hassan al diario británico. Su madre, su hermano, su hermana y tres vecinos también quedaron bloqueados en propiedades cercanas.La situación se agravó el lunes, cuando la hija menor de Hassan, de dos años, comenzó a sufrir vómitos y fiebre alta. Según The Guardian, quienes rodeaban la casa impidieron inicialmente el ingreso de medicamentos y de una ambulancia. La niña y su madre pudieron ser evacuadas finalmente el martes.Personal de seguridad israelí patrulla por la ruta principal entre Yenín y el asentamiento recientemente reabierto de Ganim, en CisjordaniaILIA YEFIMOVICH - AFPQuienes permanecieron en la vivienda tenían pocas provisiones y se abastecían con agua y jugo que había dejado el equipo médico. “La situación es extremadamente grave”, advirtió Hassan.Aunque las tropas retiraron posteriormente la carpa instalada frente a su propiedad, la familia seguía sin poder moverse con libertad. “Los colonos siguen ahí, frente a la casa, y nosotros seguimos sin poder salir”, afirmó.Durante la madrugada del jueves, el Ejército informó que desmanteló “dos asentamientos ilegales” en las afueras de Qusra y de una aldea cercana y detuvo a un ciudadano israelí.También reforzó su presencia en el área, situada a unos 16 kilómetros de la ciudad palestina de Nablus.Soldados israelíes patrullan junto al muro perimetral de una vivienda palestina en la localidad de Qusra, al sur de Nablus, en CisjordaniaZAIN JAAFAR - AFPEl alcalde de Qusra, Abdel Azim Wadi, aseguró que las fuerzas israelíes evacuaron siete viviendas para establecer posiciones dentro de la localidad. Pese al desmantelamiento de los puestos improvisados, agregó, algunos colonos continuaban en otros sectores.Periodistas apostados en las inmediaciones constataron que los principales accesos a la aldea permanecían cerrados el jueves por la tarde.Qusra está situada en una de las zonas más conflictivas del norte de Cisjordania y rodeada de asentamientos israelíes. El mes pasado, una mezquita de la localidad fue incendiada en otro presunto ataque de colonos, en medio de una ola de violencia que dejó seis muertos.Escalada de violenciaEl episodio provocó además una reacción inusualmente dura de Washington. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, condenó el jueves lo ocurrido, en particular el asedio contra la familia palestino-estadounidense, y lo calificó como un “horrible acto de terror”.En una publicación en X, afirmó que el Ejército y la policía israelíes habían intervenido “a petición nuestra” para expulsar a los responsables y sostuvo que “las acciones de quienes están haciendo esto a la vivienda de esta familia son criminales”.“Las acciones de quienes llevaron a cabo este horrible acto de terror destinado a intimidar y hostigar a esta familia son repugnantes”, agregó.La condena llamó especialmente la atención porque Huckabee es un aliado de larga data del movimiento de colonos israelíes y ha expresado en reiteradas ocasiones su apoyo al control israelí sobre la Cisjordania ocupada, aunque también ha cuestionado públicamente los ataques contra palestinos.Sus palabras representaron además una reprimenda poco habitual de la administración de Donald Trump frente al repunte de este tipo de episodios.Una topadora y un vehículo blindado israelíes durante una operación militar en la localidad de Qusra, al sur de Nablus, en CisjordaniaZAIN JAAFAR - AFPLos palestinos y sectores de la oposición israelí acusan al gobierno conservador del primer ministro Benjamin Netanyahu de tolerar o responder con insuficiente firmeza a los ataques contra comunidades palestinas, en momentos en que la violencia en Cisjordania se intensifica.También denuncian que las fuerzas de seguridad permiten a los colonos avanzar sobre tierras y recursos palestinos con escasas consecuencias legales, incluso en propiedades cuyos títulos son reconocidos por las propias autoridades israelíes.Estas disputas son especialmente frecuentes en los márgenes de localidades como Qusra, situada en un sector de Cisjordania donde Israel mantiene el control total de la seguridad.Los palestinos reclaman Cisjordania, ocupada por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967, como parte de un futuro Estado independiente. Muchos colonos y sus aliados, en cambio, sostienen que Israel debería ejercer soberanía sobre todo el territorio por razones históricas, religiosas y de seguridad.Actualmente viven allí unos tres millones de palestinos y alrededor de 500.000 colonos israelíes. Hay además unos 146 asentamientos y 390 puestos avanzados más pequeños, según la organización israelí Peace Now.Agencias AP y Reuters