La infraestructura de tuberías, bombas y embalses puede humedecer vegetación y crear puntos de carga para medios aéreos durante el verano seco (AP Photo/Hernan Munoz)En pleno agosto, una estación de esquí de Suiza puso en el centro de la escena un uso alternativo para una parte de su infraestructura. En Adelboden-Lenk, la red diseñada para producir nieve artificial también puede utilizarse para apoyar el combate contra incendios forestales, en un contexto de sequía y riesgo elevado de fuego en buena parte del país, según informó Euronews.La experiencia se desarrolla en una zona de montaña donde la nieve natural pierde regularidad y donde los glaciares retroceden con rapidez. Ese cambio obligó a reforzar la producción artificial para sostener la actividad invernal. Ahora, la misma red de tuberías, bombas y embalses aparece como una herramienta de apoyo ante otro efecto asociado al calentamiento del clima.PUBLICIDADLa estación suiza de Adelboden-Lenk reutiliza su infraestructura de producción de nieve artificial, que representa el 70% de sus pistas, para asistir en el combate de incendios forestales debido al aumento de la sequía (Imagen Ilustrativa Infobae)La estación de Adelboden-Lenk, situada en el Oberland bernés, cuenta con cerca de 200 kilómetros de pistas distribuidos entre los 1.000 y 2.300 metros de altitud. De acuerdo con Euronews, el 70% de la nieve de sus pistas se produce de forma artificial, un dato que refleja hasta qué punto cambió el comportamiento del invierno en esa región alpina.La parte visible del sistema está compuesta por cañones y lanzas de nieve. Debajo del suelo, la infraestructura incluye decenas de kilómetros de tuberías, además de bombas y embalses que almacenan agua de lluvia y de deshielo durante los meses más cálidos. Ese conjunto abastece la producción de nieve en invierno y, ante un incendio, puede reforzar la respuesta inicial.PUBLICIDADSegún detalló el portal de noticias, la red conecta 210 cañones de nieve y 50 lanzas en toda la zona. En una emergencia, el sistema permitiría humedecer áreas de vegetación para reducir la velocidad de avance del fuego y, al mismo tiempo, ofrecer puntos de carga de agua para helicópteros que participan en las tareas de extinción.Jürg Klopfenstein, responsable de las operaciones de producción de nieve de la estación, explicó que la asistencia no depende solo de los cañones. “Podemos ayudar a los bomberos con nuestra infraestructura”, afirmó al medio. También indicó que los helicópteros pueden recargar sus depósitos en los embalses, mientras que parte del sistema puede utilizarse para proteger sectores cercanos a instalaciones.PUBLICIDADLa instalación alpina integra decenas de kilómetros de conductos y depósitos que almacenan agua de lluvia y de deshielo (AP Photo/Hernan Munoz)El plan surge en un momento de preocupación creciente por la sequía. Aunque Suiza no sufrió este año incendios de gran escala como algunos de sus países vecinos, las autoridades consideran que el peligro de fuego es alto en gran parte del territorio. La región de Berna, donde se encuentra Adelboden, integra ese mapa de riesgo.En paralelo, las condiciones de la montaña cambian desde hace años. Los glaciares de Suiza y del resto de los Alpes retrocedieron con rapidez, mientras las nevadas resultan menos frecuentes y menos confiables que en décadas anteriores. Según un reporte de Euronews, esa tendencia afecta de manera directa a estaciones de media montaña como Adelboden-Lenk, que dependen cada vez más de la nieve artificial.PUBLICIDADStefan Buchs, responsable de operaciones de la estación, señaló que el escenario alpino no es idéntico al que se observa en el sur de Europa. Las diferencias en la vegetación y en la humedad del suelo impiden una equivalencia directa. Aun así, advirtió que “los incendios forestales de gran extensión son un escenario probable” y remarcó que los bomberos locales ya identifican la pérdida de humedad como un problema concreto.El Oberland bernés no recibe visitantes solo en invierno. Durante el verano también concentra actividad turística, con presencia de ciclistas de montaña, senderistas, corredores y practicantes de parapente. Ese movimiento coincide con períodos más secos, en una región que durante años quedó asociada sobre todo a la nieve y al esquí.PUBLICIDAD