Las imágenes que transmitieron medios estatales rusos mostrando al presidente Vladimir Putin visitando la isla de Iturup -conocida en Japón como Etorofu-, en el Pacífico norte, generaron una gran molestia en Japón.

La primera ministra, Sanae Takaichi, calificó la visita del jueves de “absolutamente inaceptable”, diciendo que el acto “ha empeorado el sentimiento japonés hacia Rusia”.

Iturup es parte del archipiélago de las Kuriles, territorio que se mantiene en disputa entre Japón y Rusia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética ocupó las islas luego de la derrota japonesa.

Durante los años que siguieron, la Unión Soviética desplazó a más de 17.000 habitantes japoneses de las islas.

Pero mientras Takaichi aseguraba que la isla es “según el derecho internacional, territorio propio de [Japón] tanto histórica como jurídicamente”, un reportero del canal estatal ruso Rossiya 1 aseguraba que el viaje “Vladimir Putin, de manera efectiva, pone un fin [a la disputa]”.