El 7 de abril de 2026 escribí el primer commit de lo que iba a ser mi orquestador de agentes. Era, básicamente, una pantalla. Un servidor que gestionaba varios proyectos a la vez y desde el cual podía disparar tareas de un agente de código, con un tablero al medio que mostraba en qué etapa estaba cada cosa.

Si me hubieran preguntado ese día cuál era el problema que estaba resolviendo, habría contestado sin dudar: ver y lanzar. Necesitaba un lugar desde donde disparar el trabajo y mirar cómo avanzaba. Cuatro meses después, con más de dos mil tareas cerradas por ese sistema, puedo decir que esa respuesta estaba equivocada, y que el primer indicio de por qué llegó a los tres días.

Los dos primeros días fueron todos de interfaz

Si miro el historial de esa primera semana, es casi cómico. El ancho del panel lateral. Los tooltips con las fechas completas al pasar el mouse. Los badges de "en progreso" sobre cada etapa. Los colores por etapa del pipeline, para que se distinguieran de un vistazo.

Hay un par de commits consecutivos que me gusta especialmente como retrato de ese momento. El primero pone un emoji como ícono del botón de repetición. El segundo lo reemplaza por un carácter Unicode, porque el emoji ignoraba el color que le definía por CSS y se veía siempre igual, sin importar el estado.