Almonte se prepara para vivir uno de los momentos más singulares de su calendario religioso, una tradición vinculada a la Virgen del Rocío que este 2026 adquiere una dimensión especial por coincidir con la esperada Venida de la Blanca Paloma. Sin embargo, antes de que la imagen abandone la aldea para recorrer los aproximadamente 15 kilómetros que la separan del municipio onubense, los almonteños cumplirán un compromiso que hunde sus raíces en los primeros años del siglo XIX y que se mantiene vivo más de dos siglos después. TE PUEDE INTERESAR Se trata del Rocío Chico, el voto de acción de gracias que el pueblo de Almonte formalizó en 1813 después de unos acontecimientos ocurridos durante la invasión napoleónica. El origen se encuentra en el 17 de agosto de 1810, cuando un grupo de vecinos atacó el cuartel instalado por las tropas francesas en la localidad y murieron el capitán Pierre Douseau y cinco soldados. Ante la amenaza posterior de represalias contra la población, los almonteños pidieron la protección de su patrona. Finalmente, los ochocientos soldados que debían llegar desde Sevilla para actuar contra la villa nunca alcanzaron su destino. Tres años más tarde, Ayuntamiento, Clero y Hermandad Matriz acordaron agradecer aquel desenlace mediante un voto perpetuo. Por qué el Rocío Chico precede al traslado de la Virgen del Rocío Ese compromiso explica que cada agosto se celebren los cultos del Rocío Chico en El Rocío. El programa comienza con un triduo preparatorio entre los días 16 y 18. Durante la noche del 18 tiene lugar el Santo Rosario por las calles de la aldea y, en la mañana del 19 de agosto, se celebra la Solemne Función Votiva, en la que se renueva el voto de acción de gracias. Después, una procesión eucarística con el Santísimo bajo palio recorre el entorno del Santuario. De esta forma, la jornada conserva el carácter religioso y de gratitud con el que nació en 1813. La coincidencia resulta especialmente significativa en los años de traslado de la Virgen del Rocío a Almonte, que se produce cada siete años. En 2026, la Venida comenzará precisamente después de la celebración del Voto, de modo que ambas tradiciones se suceden durante una misma jornada, aunque tienen orígenes y significados distintos. Tras los cultos del Rocío Chico, la Virgen, vestida de pastora y protegida durante parte del camino con un guardapolvo, emprenderá el recorrido hacia Almonte. Allí permanecerá durante nueve meses antes de regresar a la aldea para la Romería de Pentecostés de 2027, completando uno de los ciclos más esperados por los rocieros. Almonte se prepara para vivir uno de los momentos más singulares de su calendario religioso, una tradición vinculada a la Virgen del Rocío que este 2026 adquiere una dimensión especial por coincidir con la esperada Venida de la Blanca Paloma. Sin embargo, antes de que la imagen abandone la aldea para recorrer los aproximadamente 15 kilómetros que la separan del municipio onubense, los almonteños cumplirán un compromiso que hunde sus raíces en los primeros años del siglo XIX y que se mantiene vivo más de dos siglos después.