El mes de agosto en Madrid es sinónimo de verbenas. Y entre ellas, sobresale la Verbena de la Paloma, una tradicional fiesta que se celebra cada 15 de agosto coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Paloma (o la Asunción de la Virgen), considerada la patrona «popular» de los madrileños. Es la última gran fiesta del verano, y toda una oportunidad de salir y encontrarse con los que se han quedado en la ciudad en una época en que la mayoría suele huir hacia la costa o destinos más fresquitos.
Durante esos días, las plazas se llenan de la alegría de la gente, del ritmo del chotis y de los tradicionales mantones de Manila, grandes pañuelos de seda bordada y decorados con flecos, que vestían las mujeres como elegante prenda de vestir a finales del siglo XIX, y que hoy se suelen lucir con orgullo en verbenas y fiestas tradicionales. Todo este ambiente forma ya parte del imaginario popular y cultural de los madrileños. Y es así, en parte, gracias a una zarzuela que se inspira y lleva el nombre de esta fiesta.
¿Qué es una zarzuela?
La zarzuela es un género musical parecido al musical o la opereta, pero surgido en España, en que en el que se alternan escenas habladas y cantadas y que suele retratar estampas costumbristas y populares. Este género experimentó su máximo apogeo en último tercio del siglo XIX y principios del XX. Entre sus títulos más emblemáticos se encuentran obras maestras como Luisa Fernanda, La rosa del azafrán o Agua, azucarillos y aguardiente.










