Los más de 5.000 marineros y soldados a bordo del USS Abraham Lincoln, uno de los portaaviones más grandes de la flota de Estados Unidos, llevan más de 250 días desplegados en el Golfo Pérsico por la guerra de Irán. No han hecho escala en ningún puerto en más de medio año, un nuevo récord moderno de días consecutivos en el mar y, sin señales de que el conflicto vaya a terminar pronto, sus familiares han informado de un grave deterioro de las condiciones de vida y la salud mental.Varios legisladores demócratas han pedido explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, después de que los medios especializados Stars and Stripes y Navy Times hayan revelado varios intentos de miembros de la tripulación de saltar por la borda, una información que el Pentágono ha negado de forma categórica. El senador Richard Blumenthal ha escrito una carta a Hegseth y al secretario interino de la Marina, Hung Cao, en la que expresa su “seria preocupación” por las condiciones de sus tropas.Mike Levin, congresista demócrata“Familiares advierten de que hay duchas con moho, inodoros averiados, semanas sin agua caliente y comidas que se reducen a media taza de arroz y dos tortillas”“Ha habido informes generalizados sobre escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de fontanería, deterioro de la salud mental, problemas relacionados con la seguridad de la cubierta”, enumera el senador demócrata en su escrito. Además, se han producido “interrupciones en el sistema de correo, que han provocado que muchos paquetes de ayuda enviados al barco se pierdan durante meses mientras estaban en tránsito”.Varios familiares han publicado en sus redes sociales mensajes intercambiados con sus seres queridos a bordo del portaaviones, en los que se relatan estas condiciones. “El barco de suministros no puede traer fruta porque no puede mantenerse fresca durante tanto tiempo hasta que llega al barco”, dice uno de estos mensajes. “Lo único fresco que podemos tener es carne porque está congelada, pero en ocasiones llega podrida”, continúa.“Este es el peor despliegue y rezo para que ningún otro barco esté pasando por lo mismo. Incluso gente que ha estado desplegada cien veces cuenta que este es el peor de todos y creen que podría empeorar. A la Armada no le importa: la misión va primero”, se lee en otro mensaje.El senador demócrata Mark Kelly, que antes de entrar en política estuvo desplegado a bordo del portaaviones USS Midway como aviador naval y participó en 39 misiones de combate en la guerra del Golfo Pérsico, también ha denunciado la situación a través de sus redes sociales. “Los informes del USS Abraham Lincoln sobre múltiples marineros que intentaron arrojarse al mar son perturbadores. Los despliegues largos son difíciles. Son mucho más difíciles cuando la misión no está bien definida y no hay un final a la vista”, ha publicado el senador a través de la red social X.Lee tambiénEl congresista demócrata Mike Levin ha afirmado que algunos familiares de la tripulación ha alertado de “duchas con moho, inodoros averiados, semanas sin agua caliente y comidas que se reducían a media taza de arroz y dos tortillas”. En una publicación en X, añadió que “los marineros están tan agotados que, según un familiar, el propio médico del barco advirtió que necesitan llegar pronto a puerto o la gente empezará a perder la cabeza”.La tripulación zarpó desde su puerto base en San Diego (California) el pasado noviembre, tres meses antes del inicio de la campaña militar conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán. Trump dijo en un inicio que iba a ser una “excursión” de dos semanas, plazo que después alargó a “cuatro o cinco”. Pero seis meses después Washington no ha logrado cumplir ninguno de sus objetivos estratégicos: el régimen de los ayatolás sigue en pie y reforzado por su bloqueo del estrecho de Ormuz, no ha renunciado de forma definitiva a su programa nuclear, y sus milicias aliadas mantienen capacidad de ataque contra bases estadounidenses y aliados en el Golfo.Pese al memorando de entendimiento firmado en junio, con el que las dos partes se comprometían a un alto el fuego de 60 días y al levantamiento de sus respectivos bloqueos navales, este saltó por los aires y, pese a nuevas conversaciones a través de mediadores, no se atisba un fin claro a la guerra, que Irán ha prometido que mantendrá pasadas las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.El Pentágono niega las informaciones y afirma que no ha detectado “un aumento de las ideas o intentos de suicidio”Según los medios especializados que informaron primero de las condiciones de vida, unos 200 familiares de tripulantes desplegados han expresado al Pentágono sus preocupaciones, pero no se les ha ofrecido una solución. La Marina de EE.UU. ha dicho, en declaraciones a la CNN, que no ha observado “un aumento de las ideas suicidas ni de los intentos de suicidio a bordo del barco”, desmintiendo las informaciones. “Nos tomamos muy en serio el bienestar de todos los miembros de las fuerzas armadas y contamos con profesionales religiosos, médicos y de salud mental disponibles”.Una reciente encuesta de la cadena estadounidense muestra que el 67% de los ciudadanos considera que las decisiones de Trump en Irán han perjudicado al país. Las malas condiciones de los soldados podrían volver esta guerra todavía más impopular, algo que puede pasar factura a los republicanos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.