La situación a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln comenzó a generar una fuerte preocupación entre familiares de los tripulantes, legisladores y especialistas en salud mental militar. El buque, que transporta a más de 5.000 marineros y miembros de la Infantería de Marina, atraviesa su noveno mes de despliegue y acumula alrededor de 250 días consecutivos sin tocar tierra, una marca récord para un portaaviones estadounidense en tiempos modernos.Según reportaron Navy Times y Stars and Stripes, durante el actual despliegue se registraron varios episodios en los que integrantes de la tripulación intentaron saltar por la borda. Los reportes aparecen en medio de denuncias por agotamiento, problemas de infraestructura y extensiones sucesivas de una misión que originalmente debía haber concluido meses atrás.La preocupación llegó hasta una reunión pública realizada en San Diego, en la que cerca de 200 familiares plantearon directamente sus reclamos ante altos funcionarios de la Armada. Entre ellos estuvo Hung Cao, secretario interino de la Marina.Una de las esposas contó durante el encuentro que su marido le había enviado ese mismo día un mensaje en el que decía que esperaba no despertar al día siguiente. Otra mujer afirmó que la Armada había “roto la confianza” entre las familias y sus responsables.Un despliegue que no deja de extenderseEl USS Abraham Lincoln salió de San Diego el 21 de noviembre de 2025. Su misión inicial estaba orientada al Pacífico, pero el portaaviones fue redirigido a Medio Oriente después del inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.Desde entonces, la tripulación pasó casi todo el tiempo en el mar. Según MS Now, los más de 5.000 integrantes del buque solo tuvieron dos días en tierra: uno durante una escala en Guam en diciembre y otro en Omán en julio.El regreso estaba inicialmente previsto para mayo, pero el despliegue fue prorrogado en más de una oportunidad debido a la continuidad de las operaciones militares.El congresista demócrata Mike Levin, de California, aseguró que la tripulación enfrenta una combinación de condiciones que agravan el desgaste. Según describió, existen “duchas con moho, baños rotos, lavandería fuera de servicio durante semanas, largos períodos sin agua caliente” y problemas relacionados con la alimentación y productos básicos de higiene.Levin también mencionó comidas reducidas a porciones muy limitadas y escasez de jabón, desodorante y pasta dental.Las denuncias no son completamente nuevas. Ya en abril habían circulado fotografías y testimonios sobre problemas de abastecimiento, calidad de los alimentos, fallas en las máquinas de lavandería y dificultades para acceder a agua caliente.El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había rechazado entonces esas versiones y las calificó como “más noticias falsas”.Levin respondió esta semana a esa caracterización. “Estos hombres y mujeres se inscribieron para servir a su país. Lo mínimo que su país les debe es agua caliente, un baño que funcione y una comida de verdad”, afirmó.Los casos que encendieron la alarmaNavy Times informó sobre varios intentos de saltar por la borda durante el actual despliegue. Annabelle Loma relató al medio que su esposo atravesó uno de esos episodios después de sucesivas extensiones de su permanencia en el mar.Según explicó, ahora teme que las consecuencias disciplinarias puedan terminar afectando una carrera de 13 años en la Armada.“Está asustado. Piensa que recibirá una baja deshonrosa y que, solo porque estaba completamente agotado, su carrera de 13 años quedó arruinada de un momento a otro”, señaló.El mismo medio citó a la esposa de otro marinero que intervino en un episodio diferente. Según su relato, su esposo logró impedir que otro tripulante saltara, sujetándolo y llevándolo nuevamente a cubierta.La Armada estadounidense no había respondido de inmediato a una consulta de The Guardian sobre estos episodios.Jason Crow, congresista demócrata por Colorado y exintegrante de los Rangers del Ejército que sirvió en Afganistán e Irak, también advirtió sobre la situación. Según sostuvo, la presión sobre los militares y sus familias “aumenta semana tras semana”.Cinco meses de operaciones de combateA las dificultades propias de un despliegue prolongado se suma que el USS Abraham Lincoln lleva alrededor de cinco meses participando en operaciones de combate vinculadas con el conflicto con Irán.La combinación de alta exigencia operativa, falta de descanso prolongado, separación de las familias y condiciones materiales deficientes puede aumentar el riesgo de problemas psicológicos entre los tripulantes.Los estudios sobre salud mental dentro de la Armada ya habían advertido sobre este tipo de factores antes del despliegue actual.Una investigación publicada en 2025 analizó las principales fuentes de estrés entre marineros estadounidenses durante misiones prolongadas. Entre los factores más frecuentes aparecieron el ruido constante, la falta de descanso y las dificultades para acceder a atención médica y psicológica adecuada.Casi la mitad de los participantes de esa investigación manifestó que no recibía suficiente ayuda para manejar el estrés durante los despliegues.Los autores concluyeron que, debido a las tasas de suicidio registradas dentro de las Fuerzas Armadas y particularmente en la Marina, resultaba urgente mejorar el acceso a servicios de salud dentro de los buques.Las familias aumentan la presión sobre la ArmadaEl encuentro de San Diego dejó en evidencia que la preocupación ya no se limita a lo que ocurre dentro del portaaviones. Las familias de los tripulantes comenzaron a exigir públicamente respuestas sobre las condiciones de vida, la duración del despliegue y los recursos disponibles para atender la salud mental.El problema tiene además un componente de incertidumbre. Con las extensiones sucesivas de la misión, muchas familias no saben cuándo regresarán sus seres queridos ni cuánto tiempo más permanecerá el portaaviones en operaciones.El USS Abraham Lincoln es uno de los portaaviones nucleares de la clase Nimitz y constituye una de las principales plataformas de poder naval de Estados Unidos. Cuenta con una tripulación de miles de personas y opera junto a un grupo aéreo embarcado capaz de desarrollar misiones de combate durante largos períodos.Sin embargo, los reportes de las últimas semanas muestran los límites humanos de esos despliegues. Mientras el conflicto con Irán continúa extendiendo la misión del buque, los reclamos de las familias y legisladores ponen ahora el foco sobre una cuestión que va más allá de su capacidad militar: cuánto tiempo puede sostenerse una operación de esta magnitud sin que el agotamiento de la tripulación se convierta también en un problema de seguridad.