Un sindicato que representa a 1.500 conductores en la capital británica iniciará a partir de este viernes una huelga intermitente. Denuncian que se les obliga a trabajar en "autobuses abrasadores", en una ciudad donde estos vehículos nunca han estado equipados con aire acondicionado. Los conductores de Arriva —una de las ocho empresas que operan bajo concesión de Transport for London (TfL) y responsable de parte de los icónicos autobuses rojos— aseguran que la compañía ignora sus reclamaciones "año tras año, con veranos cada vez más cálidos", según afirmó la secretaria general del sindicato, Sharon Graham. La organización sindical señala que, cuando el termómetro marca 30 grados en el exterior —umbral que este verano se ha superado en cinco ocasiones—, la temperatura en la cabina del conductor, protegida por una mampara de cristal, puede alcanzar los 40 grados. Este calor extremo provoca episodios habituales de fatiga, mareos y deshidratación entre los chóferes. El calendario de paros de Arriva comienza mañana con dos jornadas consecutivas. Continuará del 18 al 21 de agosto y del 25 al 28. Además, se han programado cuatro tandas adicionales de varios días en septiembre y otras tantas en octubre. TE PUEDE INTERESAR El debate sobre la instalación de aire acondicionado cobra fuerza en Londres. El metro —tanto en estaciones como en la mayoría de los trenes— carece de este sistema salvo contadas excepciones. Numerosos restaurantes y comercios tampoco lo tienen, y su presencia en viviendas particulares es aún menor, especialmente en los edificios más antiguos. El verano más caluroso El Reino Unido se encamina a cerrar el verano más caluroso de toda su historia, un récord que ya alcanzó en 2025 y que previsiblemente se volverá a superar este año, anticipó este martes la Met Office. Según la Met Office, el organismo británico de predicciones meteorológicas, bastaría con que agosto mantenga en los 20 días restantes del mes sus promedios habituales para batir ese récord, pero casi con certeza los va a superar, comenzando por las próximas tres jornadas en que se espera una nueva ola de calor con picos cercanos a los 38 grados en el sureste de Inglaterra. La temperatura media desde el 1 de junio en todo el país ha sido de 16,48 grados, lo que supone 1,88 grados por encima de la media en el periodo 1991-2020 y que demostraría el ritmo acelerado con el que se está calentando la atmósfera en los últimos años. Al calor inusual —manifestado en cinco olas en momentos distintos desde mayo— se añade una prolongada sequía declarada ya oficialmente en tres cuartas partes de Inglaterra y todo Gales, donde tanto julio como el principio de agosto han registrado una sequedad sin precedentes desde que comenzaron las mediciones en 1836. Esto significa que 45 millones de británicos viven en zonas de sequía declarada, y de ellos 27 millones están afrontando ya restricciones en el suministro de agua. Un sindicato que representa a 1.500 conductores en la capital británica iniciará a partir de este viernes una huelga intermitente. Denuncian que se les obliga a trabajar en "autobuses abrasadores", en una ciudad donde estos vehículos nunca han estado equipados con aire acondicionado.