En una fábrica de BMW en Carolina del Sur, un robot con forma humana y una pantalla en lugar de rostro salió hace poco de una estación de carga hacia una pila de cajas de plástico verde. Tomó una pieza de automóvil de una de las cajas, giró, la colocó en un carrito y luego jaló el carrito por el suelo.Los movimientos lentos y rígidos del robot evocaban más a un trabajador con una fuerte resaca en lugar de una revolución tecnológica.“Todavía son más lentos que los humanos —reconoció Ulrich Wieland, vicepresidente de BMW a cargo de la logística de la planta en Spartanburg, a los periodistas invitados a ver el robot en junio—. Pero están avanzando rápido”.Los fabricantes de autos han utilizado robots durante décadas, pero por lo general son máquinas potentes de un solo brazo, fijas en un lugar, que realizan tareas repetitivas como soldar los armazones de las carrocerías o aplicar adhesivos a los paneles de las puertas. Ahora, la mayoría de los principales fabricantes de automóviles apuestan a que los robots diseñados para parecerse a los seres humanos.A diferencia de la mayoría de los robots en uso actualmente, los humanoides responderían a comandos de voz y, en teoría, resolverían problemas y reaccionarían ante imprevistos. Nunca tomarían un descanso para almorzar, no se afiliarían a un sindicato ni requerirían seguro médico.Para los optimistas, los robots podrían rescatar la manufactura estadunidense al aumentar la productividad, resolver la escasez de trabajadores calificados y dar a los fabricantes de autos occidentales una oportunidad real de competir con sus rivales chinos, que se benefician de costos más bajos. Los trabajos aburridos pero importantes, como clasificar piezas, las harían los robots, lo que liberaría a los humanos para trabajos más interesantes y especializados.