Los restos del tifón Dolphin, ya degradado, continúan impactando el centro de China con lluvias torrenciales que han forzado la evacuación de más de 65.000 personas en la provincia de Henan. Este episodio se suma a los desplazamientos previos de al menos 1,6 millones de residentes en el este del país provocados por el mismo sistema.
El Centro Meteorológico Nacional dejó de rastrear oficialmente a Dolphin este martes al transformarse en depresión tropical y volverse difusa su circulación central. Aun así, este jueves se mantuvo la alerta amarilla, la tercera en gravedad, por precipitaciones intensas en amplias zonas.
Las autoridades de Henan comunicaron el miércoles la reubicación de más de 65.000 habitantes y la intensificación de las tareas de respuesta de emergencia, dado que los aguaceros siguen castigando extensas áreas de la provincia.
El nivel de alerta por lluvias extremas se elevó al máximo y se mantuvo vigente hasta la mañana del jueves, tras el aviso del observatorio meteorológico provincial sobre precipitaciones generalizadas y fuertes, chubascos breves pero intensos y tormentas eléctricas con rachas huracanadas.
A estas evacuaciones se añadieron 2.000 personas en Pingdingshan, después de que un dique del río Beiru colapsara la noche del miércoles por las lluvias extremas y las grandes descargas de agua desde embalses río arriba. No se han reportado víctimas, según la agencia estatal Xinhua.











