El Niño 2026/27 dejó de ser una posibilidad para convertirse en el principal factor climático que condicionará la campaña agrícola argentina. Los últimos informes de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos), el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia y la Organización Meteorológica Mundial coinciden en que el fenómeno ya ingresó en una etapa de consolidación, con una probabilidad superior al 90% de persistir durante la primavera y el verano australes. En términos meteorológicos, el Niño modifica la circulación atmosférica sobre el Océano Pacífico y favorece un mayor transporte de humedad hacia el centro y el este de Argentina, incrementando la frecuencia de lluvias y tormentas sobre la región pampeana, el Litoral y amplios sectores del NEA (noreste argentino)Las proyecciones ubican el pico del fenómeno entre noviembre de 2026 y enero de 2027 sobre Sudamérica. Para Argentina, ese período coincide con el desarrollo de la campaña gruesa, cuando se definen buena parte de los rindes del maíz temprano y la soja. Los especialistas del INTA y del Servicio Meteorológico Nacional advierten que el mayor impacto de las precipitaciones se dará a partir de la primavera y especialmente entre octubre, noviembre y diciembre de 2026, con efectos que podrían extenderse durante el verano 2026/27. Aunque algunos análisis hablan de un posible “Súper Niño”, la clasificación oficial todavía se mantiene dentro de las categorías fuerte a muy fuerte. Para el sector agropecuario, el escenario combina oportunidades y riesgos: en zonas con buen drenaje, una mayor disponibilidad de agua puede traducirse en mejores rindes de trigo, maíz y soja, mientras que en áreas bajas o con antecedentes de excesos hídricos aumenta el riesgo de anegamientos, inundaciones temporarias, pérdida de superficie implantada, dificultades para ingresar con maquinaria y mayor presión de enfermedades fúngicas. Para los productores, el desafío no será solamente aprovechar el mayor potencial de rendimiento, sino también ajustar estrategias de manejo, desde la elección de fechas de siembra y materiales genéticos hasta la planificación de fertilización, control sanitario y logística de cosecha, en un contexto donde el exceso de agua puede convertirse, al mismo tiempo, en una oportunidad y en un factor de riesgo para la campaña agrícola.Qué pasará en cada región“El Niño se va a ir desarrollando lentamente y gestando, principalmente, sobre el noroeste y noreste del país. A partir de la segunda quincena de agosto y durante la segunda quincena de septiembre vamos a tener precipitaciones importantes sobre el centro oeste de Chaco, el norte de Misiones y de Formosa, el centro norte de Santa Fe y de Corrientes, el oeste y centro oeste de Tucumán, el centro de Santiago del Estero, Jujuy, el centro este y sudeste de Córdoba, el sur de Santa Fe, Mendoza y Catamarca”, detalló el meteorólogo especializado en Agroclimatología, Mario Navarro.Por lo general, agosto no es un mes de grandes precipitaciones, pero, este año, Navarro pronostica que va a llover en un 10 a un 20 por ciento más, principalmente en el NEA y el NOA. "Para el trigo, en la zona núcleo, va a estar dentro de los parámetros normales. A finales de agosto y mitad de septiembre se van a registrar algunos eventos extraordinarios, y ahí se va a poner complicado, justamente para la siembra del maíz", alertó Navarro.Para el NOA (noroeste argentino), el NEA (noreste argentino), la región Centro y Cuyo, el meteorólogo anticipó que las precipitaciones significativas se darán en la segunda mitad de septiembre y parte de octubre: “Serán de entre 60 y 100 milímetros de promedio, buenas lluvias para el espigado y el llenado de grano de trigo, y también para la siembra temprana de maíz”, destacó.El climatólogo advirtió que durante la mitad de septiembre y octubre, sobre Formosa Chaco, Misiones, centro de Córdoba y de Buenos Aires y sur Santa Fe pueden registrarse lluvias excepcionales. “En la mitad del verano y durante todo el otoño 2027 tendremos el efecto de El Niño en su máximo esplendor", afirmó el climatólogo. El experto indicó que en agosto, septiembre y octubre el fenómeno afectará significativamente a Perú, Venezuela, Colombia, Paraguay, Bolivia y Brasil, con precipitaciones entre un 40 y un 50 por ciento por encima de la media. En tanto, "en Argentina, en primavera vamos a tener lluvias de entre un 15 y un 25 por ciento superiores a la media, mientras que en verano y a partir del otoño, se ubicarán entre un 20 y un 33 por ciento más que el promedio histórico para la zona de producción, tanto el centro del país como en el NEA y el NOA", sostuvo.