El mensaje de Lucas Blondel en sus redes sociales, tras el clásico entre San Lorenzo y Huracán, fue breve pero contundente: "Sé que no debería ser algo para destacar, pero en estos tiempos sí lo es". Esa sola oración sintetiza la paradoja que vive el periodismo deportivo femenino en Argentina. Celebrar que Morena Beltrán, periodista y pareja del jugador, haya podido realizar su cobertura en el estadio sin ser hostigada es, en sí mismo, la prueba de que el ambiente futbolístico todavía mantiene una deuda pendiente con las mujeres.

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Si bien la presencia de mujeres en el campo de juego y en los medios es cada vez mayor, la "normalidad" del ejercicio profesional sigue estando condicionada por el entorno. El agradecimiento público del jugador hacia la hinchada del Ciclón no debería ser necesario en un ecosistema deportivo sano.

El posteo de Lucas Blondel

Históricamente, el estadio de fútbol fue construido como un espacio de masculinidad hegemónica. Durante décadas, la mujer en la tribuna o en el campo de juego fue vista como una intrusa. Aunque la perspectiva de género ha avanzado en la sociedad, el fútbol suele funcionar como una burbuja donde las reglas de conducta son más laxas.