Una mujer acude a una clínica de medicina estética de Miami acomplejada por su tren inferior con la idea clara de remodelar el contorno de sus glúteos. Cuando llega, la profesional que la atiende le habla de un método novedoso popularmente conocido como "relleno zombi". El porqué de este nombre no dejará indiferente a ningún lector: la grasa procede de donantes fallecidos, es decir, de tejido adiposo cadavérico.
Ese primer párrafo podría parecer el argumento de un capítulo de la nueva temporada de una serie de ciencia ficción distópica, como Black Mirror, pero lo cierto es que ya está ocurriendo en Estados Unidos. El nombre comercial es AlloClae y pertenece a la empresa de medicina estética y regenerativa Tiger Aesthetics. “Es una opción fantástica para las personas con un excelente estado físico y bajos porcentajes de grasa corporal, para quienes han perdido mucho peso con GLP-1 o incluso para quienes ya se han sometido a una liposucción”, afirma la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos en un comunicado.
El propio fabricante lo presenta como un producto destinado al body contouring y una alternativa no quirúrgica a la transferencia de grasa. Sin embargo, AlloClae no ha recibido una aprobación expresa de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Quizá se esté preguntando cómo es posible que se pueda usar legalmente sin este paso previo del organismo encargado de evaluar y aprobar nuevos fármacos.






