Fotogalería Así se vivió el evento del siglo: las imágenes del eclipse que enmudeció a media España Emoción y lágrimas por la cita astronómica más esperada. El eclipse paralizó el país, dejando a miles de personas boquiabiertas y con muchas localidades del interior de la Península como las más agraciadas para seguir el fenómeno Por 13/08/2026 - 05:00 Hay una luz que conocemos de memoria: la que nos despierta cada mañana y nos despide cada tarde, tan constante que hace tiempo dejamos de mirarla. Ayer esa luz se ha detenido un momento. A última hora de la tarde, algo tan antiguo como el propio cielo ha interrumpido la rutina de la sombra y ha obligado a España a levantar la cabeza. No es solo un fenómeno astronómico: es la prueba de que seguimos siendo animales que miran hacia arriba cuando el mundo cambia de color. En Priego, Cuenca, bajo un calor ya mortecino, la luz caía sobre la meseta como un velo retirado a cámara lenta, dejando los campos en un gris que no es de día ni de noche, sino otra cosa. En Sotillos de Sabero, entre las montañas leonesas, ese mismo velo se deslizó sobre laderas acostumbradas al sol desde hace milenios, obligadas hoy, como todos, a estar un rato a oscuras. Porque eso tiene la luz: nunca es la misma dos veces, y solo cuando falta, o se esconde a medias, como hoy, notamos todo lo que hacía sin que reparásemos en ello. Los valles se volvieron sombra de sí mismos, las montañas perdieron sus contornos, y durante unos minutos el país entero compartió un mismo silencio. Estas son las imágenes de esos minutos: el testimonio de una luz que se fue y volvió, dejándonos de paso la certeza de haber presenciado algo irrepetible. Un grupo espera al eclipse en el alto de la Camperona, en León, en la tarde de ayer. (Pedro Pascual) El aficionado a la fotografía Jędrzek Rosłan, de Polonia, posa para El Confidencial con la cámara con la que fotografiará el eclipse: una antigua Start B Aparat, analógica de medio formato, construida durante la Polonia comunista, en Sotillos de Sabero, León. (Pedro Pascual) Un chico observa el eclipse en Priego, Cuenca, protegido por un paraguas de gatos. (Sergio Beleña) Paisaje de las montañas leonesas durante la totalidad del eclipse. (Pedro Pascual) Una pareja se abraza bajo la luz del eclipse en una ladera de Priego, Cuenca. (Sergio Beleña) Un hombre prepara su cámara para grabar el fenómeno astronómico, en Sotillos de Sabero, León. (Pedro Pascual) Aficionados a la astronomía en las horas previas al eclipse, en el alto de la Camperona, León. (Pedro Pascual) Un grupo de jóvenes observa el eclipse momentos antes de llegar a su totalidad en el municipio de Priego, Cuenca. (Sergio Beleña) Un niño observa el eclipse a través de una caja de zapatos, en Priego, Cuenca. (Sergio Beleña) Miquel Duart, de Benifello, Valencia, y aficionado a la astronomía, ultima preparativos para captar el eclipse solar total, en Sotillos de Sabero, León. (Pedro Pascual) Poco a poco la oscuridad abraza los montes de Priego, en Cuenca, momentos antes del eclipse total. (Sergio Beleña) Luz tenue en la parte final del eclipse, en el alto de la Camperona, en Sotillos de Sabero, León. (Pedro Pascual) Una abuela y su nieto durante el eclipse total, ayer en Priego, Cuenca. Muchas familias siguieron el acontecimiento bajo las laderas de la Sierra del Rodenal. (Sergio Beleña) Un turista francés aguarda al eclipe en Sotillos de Sabero. (Pedro Pascual) Alto de la Camperona, en León, con las primeras luces tras el eclipse. (Pedro Pascual) Un joven observa con unos prismáticos el eclipse total en Priego, Cuenca. (Sergio Beleña) Un grupo observa el eclipse en Priego, Cuenca. (Sergio Beleña) Vista del eclipse total en Priego, Cuenca. Allí el eclipse juntó a personas de todas partes de España y de países como Suiza, Países Bajos e India. (Sergio Beleña) La luz volverá a fallar dos veces más: el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028. España no tendrá que esperar mucho para levantar la cabeza de nuevo. Hay una luz que conocemos de memoria: la que nos despierta cada mañana y nos despide cada tarde, tan constante que hace tiempo dejamos de mirarla. Ayer esa luz se ha detenido un momento. A última hora de la tarde, algo tan antiguo como el propio cielo ha interrumpido la rutina de la sombra y ha obligado a España a levantar la cabeza. No es solo un fenómeno astronómico: es la prueba de que seguimos siendo animales que miran hacia arriba cuando el mundo cambia de color. Eclipse Fotografía El redactor recomienda
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