Todas las expectativas, curiosidad e hiperventilación culminaron en lo que todos esperaban: la oscuridad absoluta. No hubo sorpresas. Durante 4 horas y 24 minutos, el eclipse recorrió la Tierra desde que emergió sobre el mar de Bering hasta que se escondió, a las 21:58 h, en el océano Atlántico. Pero bastaron apenas ocho minutos de recorrido de la sombra lunar en todo el país para que millones de espectadores paralizaran su vida observando el primer eclipse solar total visible desde España en los últimos cien años.
Cabe destacar que el eclipse no distinguió entre territorios: los puntos de observación oficiales y también los no oficiales –miradores, avenidas, playas, plazas, faros, tejados y montes– se llenaron en toda la franja norte del país. La diferencia entre el impacto del espectáculo total y parcial fue casi inapreciable. Una vez equipados con las gafas homologadas, el evento astronómico se convirtió en una fiesta colectiva, una gran explosión de admiración que se apoderó del espacio público para compartir, solos o acompañados, un instante tan preciso como hipnótico.
La oscuridad total recorrió en ocho minutos de Galicia a BalearesA las 19:30 h la Luna emergía entre el disco solar en Galicia y daba comienzo la primera fase del eclipse, la parcial. Casi una hora más tarde, a las 20:26 h, empezaba en el mismo punto la tercera fase, de totalidad. La localidad más afortunada, donde fue más extensa la oscuridad total en toda la Península, fue Luarca (Asturias), con una extensión de 1 minuto y 50 segundos.










