NoticiaLas alcaldías distritales dispuseron de espacios. Mientras algunos buscan refugio, otros se resisten a abandonar sus casas.Cientos de familias, en compañía de sus mascotas, pasan los días en el Coliseo Mayor de Pereira, que sirve como albergue de los damnificados por el terremoto. Foto: Juan Pablo Rueda EL TIEMPO12.08.2026 23:25 Actualizado: 12.08.2026 23:25
La cancha de hockey Miguel Calero, en la calle 9 con carrera 37 de Cali, ya no recibe deportistas, tampoco el coliseo Metropolitano de Chiminangos. Desde el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, ambos escenarios cambiaron de función y se convirtieron en refugio para los caleños que se quedaron sin donde vivir. LEA TAMBIÉN Hasta allí habían llegado 68 damnificados. Son pocos frente a la capacidad instalada y, sobre todo, frente a la dimensión de una emergencia que dejó en Cali 107 estructuras colapsadas, más de 1.000 heridos y más de 260 personas reportadas como desaparecidas.La baja ocupación, sin embargo, no significa que haya pocas personas necesitando techo.A pocas cuadras de algunos de los sectores más golpeados, una decena de familias han preferido pasar las noches en andenes, calles y frente a los edificios evacuados. Algunos se aferran a la posibilidad de recuperar documentos, fotografías o cualquier objeto que haya sobrevivido. Otros permanecen allí por una razón más dolorosa y esperan noticias de familiares que todavía son buscados entre los escombros.Cientos de familias, en compañía de sus mascotas, pasan los días en el Coliseo Mayor de Pereira. Foto:Juan Pablo Rueda EL TIEMPO“Qué güevonada, hermano. Uno trabaja y ahorra toda la vida para que le pase esto”, dijo un hombre que decidió pasar la noche frente al edificio Atalanta, en el sector de Cuarto de Legua.La torre donde vivía, de 13 pisos, fue diagnosticada con un daño estructural irremediable. Esa resistencia a abandonar las viviendas es uno de los retos que enfrentan las autoridades.Los dos escenarios dispuestos inicialmente en Cali cuentan con atención institucional, acompañamiento psicosocial, alimentos y personal para recibir a los damnificados. Actualmente tienen capacidad para unas 200 personas, pero la Administración trabaja contrarreloj para adecuarlos y llevar el cupo hasta 2.500.Al ingresar, cada persona pasa por una ruta de caracterización, revisión integral y acompañamiento psicosocial. En Pereira, una de las ciudades más afectadas, en el corazón del Eje Cafetero, se enfrenta uno de los panoramas más complejos. Al tiempo que se busca contrarreloj personas atrapadas entre los escombros de los 59 edificios que colapsaron, cientos de damnificados han tenido que refugiarse a las afueras de las unidades residenciales, en casas poco averiadas de conocidos y en los cinco albergues que dispuso hasta ayer la alcaldía municipal. Mil personas se habían acercado a esa red de lugares temporales ubicados en el parque El Vergel, el parque El Oso, el estadio Mora Mora, el parque Olaya Herrera y el coliseo Mayor, este último completó el aforo en cuestión de horas. Sobre la cancha del coliseo, están distribuidas por pequeñas parcelas unas 400 personas sobre colchonetas y cobijas, muchas de ellas con la misma ropa con la que salieron en la mañana del sismo. Es un punto neurálgico al que muchos han buscado ayuda. Se ven niños que juegan para tratar de distraerse, algunas mascotas y adultos mayores que siguen lamentando lo sucedido. En palabras de David Giraldo, funcionario de la alcaldía y uno de quienes apoyan la logística de este lugar: “Tenemos más de 200 familias aquí y a las afueras cientos esperan por mercados. Anoche repartimos más de 500 con ayudas humanitarias, pero aún seguimos necesitando ayuda, azúcar, sal, aceite, granos y elementos de aseo”.Albergue Cali Foto:Jaiver Nieto | EL TIEMPOEn el centro de la ciudad, en la carrera octava con calle 15, una familia lleva dos noches durmiendo al frente de un edificio azul de cinco pisos que está inhabitable. Ellos vivían en el cuarto nivel y lograron salir. “Estábamos saliendo de la casa, fue horrible el terremoto” —relata Darwin, uno de los miembros de ese hogar— “a los minutos, alcanzamos a entrar y sacar algunas pertenencias y el acuario con peces; son parte de nosotros”.Sobre ese sector, aún se ven personas que buscan recuperar varias de sus pertenencias. Muchas otras intentan apoyar con las herramientas que tienen a la mano la difícil remoción de escombros, como los que se asoman al otro lado del Parque de la Libertad, a un lado de la Parroquia Nuestra Señora de la Valvanera, el inmenso templo gris que terminó con varios muros desplomados y una parte de la cúpula quebrada. La escena contrasta con algo que a unos dos kilómetros al occidente enmarca otro momento tras el terremoto: una larga fila desde la mañana, bajo un intenso sol, de decenas de voluntarios que intentan donar sangre para los cientos de heridos que están siendo atendidos allí. “Queremos aportar nuestro granito de arena, de alguna forma”, narra Leidy. En Manizales, el Coliseo Mayor también dejó temporalmente de ser solo un escenario deportivo. Allí permanecen 243 personas y 17 mascotas mientras las autoridades determinan quiénes pueden regresar a las viviendas evacuadas preventivamente y quiénes deberán recibir subsidios de arrendamiento.Entre los damnificados hay adultos mayores, mujeres gestantes, personas con movilidad reducida y niños.El alcalde Jorge Eduardo Rojas señaló que entre las personas alojadas se encuentra incluso una mujer próxima a iniciar trabajo de parto. La emergencia obligó, además, a disponer espacios para los animales de compañía que permanecen junto a las familias. LEA TAMBIÉN La Alcaldía habilitó la entrada A, por la avenida Lindsay, como punto oficial para organizar, clasificar y distribuir las donaciones. Entre los elementos requeridos están cobijas, frazadas, toallas, kits de aseo, toallas higiénicas, pañales para niños y adultos, alimento para perros y gatos y equipos ortopédicos. Las autoridades indicaron que no están recibiendo medicamentos, alimentos perecederos ni ropa interior.La Secretaría del Deporte programó actividades de recreación dirigida y juegos infantiles para los niños que permanecen allí.Mientras tanto, las cifras siguen creciendo y la ciudad ya habilitó un segundo espacio, el Coliseo Menor, para ampliar la capacidad de atención.En Cali, Pereira y Manizales, los coliseos y escenarios deportivos se convirtieron en una solución inmediata para quienes ya no tienen una vivienda segura a la cual regresar. Afuera, la emergencia sigue teniendo otra cara, la de las familias que prefieren dormir junto a los edificios evacuados, pendientes de sus pertenencias y de las labores de búsqueda y rescate. Mientras las autoridades amplían la capacidad de los albergues y piden a los damnificados trasladarse a lugares seguros.* Con información de Ana Cristina Álvarez, Carlos López, Juan Pablo Rueda, Sergio Cárdenas, Nicolás Tamayo, Jaiver Nieto y Laura Usma, enviados especiales. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.














