Cuando los teléfonos de la Casa Rosada se cortan o los mensajes suben demasiado de tono, los pasillos del Congreso intentan funcionar como un puente de emergencia. En medio de una política exterior que viene sumando tensiones, la Cámara de Diputados decidió ponerse el traje de negociador. Con esa premisa, un plenario de comisiones abordó este miércoles los dos desafíos internacionales más calientes que tiene el país por delante: preparar el terreno para que el pacto de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea no golpee a la economía local, y apagar cuanto antes el incendio diplomático con Brasil. El inminente desembarco del acuerdo genera tantas expectativas como miedos, y nadie quiere que agarre al país desprevenido. Por eso, el debate arrancó con una propuesta del diputado Agustín Rossi para crear una comisión bicameral que siga de cerca cada paso del tratado. "Va a cambiar las estructuras productivas", advirtió, y remarcó que el Estado tiene que estar ahí para ayudar a los sectores que puedan salir perdiendo frente a la competencia extranjera.

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