El desajuste entre la oferta y la demanda laboral es una de las señas típicas del mercado de trabajo español. El problema surge, fundamentalmente, de la falta de conexión entre la formación y las competencias que las empresas demandan (la población con estudios de FP es escasa en comparación con los países del entorno), pero también de las condiciones laborales que implican muchos puestos de trabajo. Prueba de este problema estructural es que en los últimos años el empleo ha crecido más de un 2% anual y el paro se ha reducido a niveles no vistos desde la crisis financiera, pero la holgura del mercado laboral, es decir, la fuerza de trabajo desaprovechada, continúa entre las más elevadas de la UE, en parte por el elevado peso del paro de larga duración entre adultos de edad avanzada. A este contexto se suma ahora la revolución de la inteligencia artificial generativa y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) advierte de que no solo no contribuirá a solventar la brecha entre oferta y demanda laboral, sino que, además, amenaza con agrandarla. Según el informe anual del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, las ocupaciones con escasez de demandantes están, en general, poco expuestas a la automatización, mientras que una parte relevante de las ocupaciones con el problema contrario sí lo está, "lo que apunta a que la presión tecnológica y el desajuste cuantitativo tienden a reforzarse mutuamente en lugar de compensarse". TE PUEDE INTERESAR Es decir, el SEPE detecta que la introducción de la IA generativa no está ayudando a resolver la escasez de mano de obra porque las ocupaciones deficitarias son precisamente las menos automatizables, mientras que puede aumentar la presión sobre algunos perfiles que ya tienen dificultades para ser absorbidos por el mercado. Por tanto, el problema para cubrir determinadas vacantes se mantiene, mientras que se ahonda en uno nuevo de más exceso de mano de obra para ocupar determinados puestos que requerirán de menos trabajadores por el avance tecnológico. En concreto, el informe cruza por primera vez la clasificación de la exposición a la IA elaborada por la OIT con el índice de disponibilidad, un indicador cuantitativo construido por el SEPE que divide las solicitudes de empleo por ocupación entre las personas contratadas. De esta manera, mide si un determinado puesto tiene escasez de mano de obra, disponibilidad normal o exceso. Empleos en oficios saturados y expuestos a la IA El resultado es que el 84% de las ocupaciones en escasez se ubican en las categorías de menor exposición a la IA generativa (no expuestas o exposición mínima). En cambio, el 49% de las ocupaciones con exceso de mano de obra se sitúa en alguno de los cuatro gradientes de exposición y un 21% se ubica en los dos más altos: significativa y alta, este último, con más del 60% de las tareas automatizables según la OIT. En los empleos con demasiados demandantes, la automatización podría sumarse como una "presión adicional de excedente de mano de obra", señala el SEPE. El documento menciona ejemplos concretos. Unos son los profesionales de apoyo e intermediarios de cambio, bolsa y finanzas. "A la dificultad actual para encontrar empleo se podría sumar, en los próximos años, una reducción adicional de la oferta de vacantes de este perfil por efecto de la automatización", advierte el servicio de empleo. En un escalón inferior, con exposición significativa y exceso de demandantes, se concentran siete ocupaciones con un volumen de empleo actual de 113.000 trabajadores. Entre ellas: recepcionistas (excepto de hoteles); economistas; bibliotecarios, documentalistas y afines; filólogos, intérpretes y traductores; y diseñadores y administradores de bases de datos. No obstante, el grueso de las ocupaciones expuestas a la IA —36 de las 44 que están en los gradientes tres y cuatro— se encuentra actualmente en situación "normal". Es decir, el solapamiento entre IA y exceso de parados existe, pero afecta a 8 ocupaciones de un total de 393 incluidas en el análisis de cruce con la clasificación de la OIT. El SEPE describe la lista actual de disponibilidad de las ocupaciones, pero también hace previsiones a 2028 para anticipar la evolución de los desajustes y tratar de corregirlos con políticas activas de empleo. En su pronóstico señala dos ocupaciones muy relacionadas con la evolución tecnológica que actualmente no presentan problemas, pero que pasarían a tener "exceso" de aspirantes en dos años. En primer lugar, los técnicos en asistencia al usuario de TIC, cuyos demandantes caerían solo un 1,9% respecto a 2025, pero los contratados descenderían un 26,3%, "un patrón muy claro de contratación debilitándose sobre una bolsa de demandantes estable". Y, en segundo lugar, los técnicos de ingeniería de las telecomunicaciones, con una demanda en aumento (4,5%) pero contratos en claro descenso (49,3%). El SEPE apunta a que este último es "el hallazgo más sólido" de todo el bloque de previsiones y califica de "colapso" la situación pronosticada para la creación de empleo, a la vez que se produce un aumento simultáneo de la demanda, lo que "refuerza la lectura de saturación". De hecho, en 2026 ya se está viendo un descenso de empleo en los datos de la EPA relativos a información y comunicaciones. Casi el 50% de las vacantes tiene difícil cobertura La otra cara de la moneda son las vacantes, especialmente las calificadas con dificultad de cobertura, aquellas que el INE define como las que tardan 90 días o más en ocuparse. A través de datos no públicos de la ETCL, una encuesta exclusivamente a empresas, el SEPE concluye que en el cuarto trimestre de 2025 el 45,6% de las vacantes existentes (de un total de 95.340) tardaron tres meses o más en ocuparse, una ratio similar a la del mismo periodo de 2024 (42,9%) y de 2023 (53%). La persistencia del porcentaje a pesar del descenso del paro y del dinamismo del crecimiento del empleo indica que el fenómeno es relativamente estructural, al menos en los últimos años. Según las empresas, los principales motivos de no cubrir los puestos son, en un 72,6% de los casos, que los candidatos no tienen la cualificación ni la formación adecuada; en un 14,7%, el rechazo por parte de los aspirantes a las condiciones económicas o laborales que ofrece el puesto; en un 1,9%, por varias de estas razones; y en un 10,8%, por otras causas. TE PUEDE INTERESAR Opinión En definitiva, el SEPE explica que el desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo solo se puede reducir analizando y actuando por ocupaciones concretas, competencias específicas y contrataciones reales, ya que puede haber muchas diferencias dentro del mismo sector. Por ejemplo, concluye que la sanidad tiene un problema de vacantes en varias de sus ocupaciones (médicos, enfermeros) por los requisitos formativos y profesionales, pero que otros sectores son muy heterogéneos. Es el caso del textil, que tiene escasez en perfiles industriales, mientras que los oficios más tradicionales presentan saturación. Por otra parte, el informe advierte de que en las encuestas a empresas suelen aparecer entre las ocupaciones con cobertura más difícil las que tienen una alta rotación y elevado volumen de contratación. Así sucede con la hostelería, caso que el SEPE considera "particular" porque los expertos consultados difieren de las empresas. "Podría indicar que las dificultades de contratación responden más a factores propios de la sección, como la estacionalidad, la elevada rotación o las condiciones laborales, más que a un problema estructural de falta de cualificaciones", señala.