Pablo Scarpellini Los �ngelesActualizado Jueves,
agosto
01:39El Partido Dem�crata ha pasado buena parte de 2026 librando una contienda interna casi tan intensa como la que sostiene contra los republicanos. Y el martes fue otra buena muestra de ello. El discurso moderado de David Crowley se acab� imponiendo en las urnas por una diferencia m�nima a la opci�n de la socialista Francesca Hong en las primarias para el cargo de gobernador de Wisconsin, una historia similar a la de Minnesota pero a la inversa, donde una progresista, la vicegobernadora Peggy Flanagan, se impuso a la congresista Angie Craig en las primarias al Senado. La conclusi�n de los analistas es que no hay un rumbo definido y que esa divisi�n evidente entre progresistas y moderados le puede salir muy caro al partido de Kamala Harris, Barack Obama o Joe Biden. La prensa estadounidense lleva meses hablando abiertamente de una batalla entre "la izquierda y el centro", con figuras como el alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani, representando un claro rupturismo frente a las pol�ticas de Donald Trump, frente a posturas dem�cratas m�s tradicionales como las de Crowley, que podr�an ayudar a decantar la balanza en estados bisagra donde normalmente se dirimen las elecciones presidenciales. Lo sucedido en Wisconsin ilustra a la perfecci�n esa tensi�n interna que se est� viviendo en el seno del partido. Crowley, que aspira a ser el primer gobernador negro en ese estado, se present� ante su base con un perfil sobrio, institucional y alejado de los extremismos de Hong que a buen seguro habr�an explotado los republicanos en noviembre. Ella es una dem�crata socialista, ex chef y madre soltera, con un estilo directo y provocador en redes, que ped�a guarder�a y sanidad gratuitas, dejar de financiar parcialmente a la Polic�a y abolir el Servicio de Inmigraci�n y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en ingl�s). Lleg� incluso a pedir que se acabara con el d�a de Acci�n de Gracias por dejar de celebrar el colonialismo.La divisi�n no es nueva. Ya en marzo, cuando arrancaron las primarias, se dejaron ver las primeras grietas, con el epicentro de la contienda situado en Nueva York. El 23 de junio, dos nombres pesados cayeron la misma noche. Dan Goldman, el fiscal que llev� el primer impeachment contra Trump, perdi� por un contundente 66%-34% frente a Brad Lander, ex contralor de la ciudad. Horas despu�s, Adriano Espaillat cay� por un margen ajustado ante la organizadora comunitaria Darializa Avila Chevalier. Ambos vencedores llevaban el sello de aprobaci�n de Mamdani, cuya llegada a la alcald�a neoyorquina se ha convertido en la referencia obligada de la nueva izquierda dem�crata. Su influencia, adem�s, va m�s all� de Nueva York. En Denver, la abogada Melat Kiros, de 29 a�os, desbanc� a la veterana Diana DeGette, con casi 30 a�os en el Congreso, con una campa�a centrada en Gaza que replicaba el guion neoyorquino.A diferencia de primarias anteriores, la pol�tica exterior hacia Israel ha sido un factor determinante. Baste el ejemplo de Lander y Goldman en Nueva York. Ambos son jud�os, pero Lander no tuvo problema en calificar la guerra en Gaza de genocidio y prometi� no seguir financiando lo que llam� las guerras de Netanyahu, mientras que Goldman se neg� a usar ese t�rmino. Esa distinci�n, m�nima en apariencia, result� decisiva. En el distrito de Espaillat, Avila Chevalier vincul� el conflicto con la gentrificaci�n del barrio, mientras que activistas propalestinos celebraron los resultados como una fractura hist�rica del bloque proisrael� dentro del partido. El fen�meno tiene adem�s una traducci�n institucional: por primera vez, una votaci�n en la C�mara sobre el env�o de ayuda militar a Israel dividi� abiertamente a la bancada dem�crata, incluida su c�pula. Si Nueva York mostr� que la izquierda puede ganar en distritos ya inclinados a su favor, Michigan planteaba una pregunta distinta: �pod�a ganar tambi�n en un estado p�ndulo? La primaria al Senado enfrent� al m�dico progresista Abdul El-Sayed contra la representante Haley Stevens, favorita del establishment. Las encuestas previas anticiparon lo que termin� confirm�ndose: el candidato que hizo de la asequibilidad econ�mica y el escepticismo hacia la inversi�n corporativa en inteligencia artificial el eje de su campa�a se impuso en un estado que Trump gan� por menos de dos puntos en 2024.Pese a la divisi�n, el objetivo sigue siendo el mismo: frenar las pol�ticas trumpistas en Washington con una victoria sin paliativos en noviembre. Un triunfo les devolver�a el control de la C�mara de Representantes y del Senado. En la C�mara Baja necesitan un vuelco neto de s�lo tres esca�os, el margen m�s peque�o que han tenido que remontar en varios ciclos. Es el objetivo m�s realista y el que la mayor�a de analistas ve con m�s probabilidades a su favor, dado el hist�rico patr�n de p�rdidas del partido en la Casa Blanca en a�o de midterms.












