Eduardo Basualdo, uno de los artistas argentinos más reconocidos de su generación -que irrumpió con fervor en el inicio del siglo XXI- crea obras que dialogan tanto con el espacio como con las personas que las habitan, hace de la interacción entre cuerpo y arte un medio fundamental en su poética. Como ganador de la segunda edición del Premio Pinamar Contemporáneo #2254, organizado por la Fundación arteba y Pinamar S.A., se propone crear una pieza monumental que aporte gran valor a la ciudad balnearia que busca posicionarse como un nuevo territorio cultural. En conversación con PERFIL, analiza el desafío de darle vida a Cruz del sur, la posibilidad de llegar a nuevos públicos que no necesariamente están buscando arte y la importancia - o no - de crear un legado permanente. -¿Qué te llevó a postularte al premio? ¿Te interesa asumir nuevos desafíos? -No suelo aplicar a convocatorias, pero fui jurado de la edición anterior y el premio me parece muy interesante porque atraviesa una ciudad que busca sumar una nueva capa identitaria cercana a la cultura. Cruz del sur, el proyecto que presenté, tiene que ver con mi pasado, como si hace algunos años mi obra se hubiese metido en circuitos diferentes a los que suele habitar, algo que vengo haciendo, por ejemplo, con el mundo del teatro. Postularse también tiene que ver con la intención de traducir mi trabajo a escenarios públicos y observar cómo se abren nuevos panoramas. Si bien ya realicé proyectos cercanos a desafíos, esta es la primera vez que pienso una obra de cero para que esté afuera, sin un cuidado especial ni regido por un código preestablecido con los visitantes y eso es lo que la hace especial.