Bill Gates se refiere a el problema económico que provocará la automatización en los empleos. REUTERS/Denis Balibouse/Fotografía de archivoBill Gates, cofundador de Microsoft, ha planteado que los robots y sistemas automatizados que sustituyan directamente a trabajadores humanos deberían asumir una carga fiscal similar a la asociada al empleo que reemplazan. El empresario sostiene que esta medida permitiría compensar parte del impacto de la automatización sobre el mercado laboral y mantener los ingresos públicos mientras las empresas incorporan nuevas tecnologías.PUBLICIDAD“Si un robot viene a hacer lo mismo que tú, lo correcto es cobrarle impuestos”, sostuvo Gates en una entrevista con Quartz. Su argumento parte de una comparación sencilla: si una persona realiza un trabajo valorado en 50.000 dólares y paga impuestos sobre sus ingresos, una máquina que desempeña esa misma función debería generar algún tipo de contribución equivalente.Bill Gates plantea que los robots que sustituyan el trabajo humano paguen impuestos.La propuesta no busca únicamente aumentar la recaudación. Gates también ha planteado que una medida de este tipo podría servir para moderar el ritmo de sustitución de trabajadores por máquinas y proporcionar recursos para preparar a las personas afectadas por la transformación tecnológica.PUBLICIDADEl avance de la robótica y la inteligencia artificial puede aumentar la productividad de las empresas, pero también modificar la demanda de trabajadores en determinados sectores. Para Gates, una adopción demasiado rápida de estas tecnologías podría dejar a numerosas personas sin empleo antes de que aparezcan suficientes alternativas laborales.Los ingresos obtenidos mediante un eventual impuesto a los robots podrían utilizarse para financiar programas de capacitación, facilitar la transición hacia nuevas ocupaciones o reforzar actividades donde el trabajo humano siga siendo necesario.PUBLICIDADBill Gates señala que es importante que la automatización pague impuestos para afrontar el desempleo. (Europa Press)La lógica detrás de la propuesta es que la automatización no debería trasladar todos sus beneficios a las empresas mientras los costos sociales recaen sobre los trabajadores y los sistemas públicos.La posibilidad de establecer un impuesto específico para los robots ha provocado un debate entre economistas, empresas y representantes de la industria tecnológica. Sus defensores consideran que la automatización puede reducir los ingresos fiscales asociados al empleo, especialmente cuando una máquina sustituye a una persona que antes generaba salarios, cotizaciones e impuestos.PUBLICIDADDesde esta perspectiva, gravar parcialmente la automatización permitiría redistribuir una parte de los beneficios generados por el aumento de productividad.La Federación Internacional de Robótica, sin embargo, se ha opuesto a la creación de una tasa directa sobre los robots. La organización ha defendido alternativas como aumentar la tributación sobre los beneficios empresariales derivados de la automatización.PUBLICIDADEmpresas contra Bill Gates por decir que los robots que trabajen deben pagar impuestos. REUTERS/Caitlin Ochs/File PhotoLos críticos de la propuesta de Gates advierten que gravar directamente las máquinas podría desincentivar la inversión, encarecer la modernización de las compañías y reducir el ritmo de innovación tecnológica.Cuando Gates formuló su propuesta, la discusión estaba centrada principalmente en robots capaces de sustituir tareas físicas en fábricas y otros espacios industriales. La expansión de la inteligencia artificial ha ampliado considerablemente el problema.PUBLICIDADLos sistemas actuales pueden redactar documentos, analizar grandes cantidades de información, responder consultas, programar, generar contenidos y automatizar procesos administrativos. En estos casos, resulta mucho más difícil determinar cuándo una herramienta de IA está reemplazando directamente a un trabajador.También existe una dificultad adicional: no todas las tecnologías automatizadas eliminan puestos de trabajo. Algunas herramientas permiten que los empleados realicen determinadas tareas con mayor rapidez y productividad, por lo que establecer qué sistema debería pagar impuestos y cuánto debería aportar sería un desafío para los gobiernos.PUBLICIDADLa IA llegó y ha empezado la automatización en algunos empleos. /EFE/EPA/RAY STUBBLEBINE