Tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes y que ha dejado más de 200 personas fallecidas, en el país se ha desatado un debate por la decisión del Gobierno de Abelardo de la Espriella de aceptar ayuda internacional en forma de insumos o apoyo logístico, pero no de equipos de rescate. Quien reveló esa realidad de forma más cruda fue uno de los aliados internacionales más notorios del presidente, el salvadoreño Nayib Bukele, en la tarde de este martes. Desde la oposición señalan a De la Espriella por no aceptar un apoyo que podría ayudar a salvar vidas. Sus defensores, en cambio, recuerdan que el Gobierno sí ha pedido ayuda. En el medio de ese debate está Javier Pava, el director encargado de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), uno de los hombres de mayor confianza del expresidente Gustavo Petro. El martes después del terremoto, Javier Pava envió una carta oficial a la Cancillería alegando que no era necesario el apoyo de equipos de rescate, pues Colombia tiene las capacidades suficientes. Así lo demuestra el documento enviado por el funcionario al canciller de De la Espriella, Omar Bula Escobar. “Con base en la evaluación realizada hasta el momento y en las capacidades nacionales disponibles, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, a través del Programa de Búsqueda y Rescate, considera que, en esta etapa de la emergencia, no es necesario solicitar ni activar el despliegue de equipos internacionales de búsqueda y rescate (USAR)“ se lee en el texto firmado digitalmente por Pava este martes 11 de agosto a las 13.45.Pava explica por teléfono a EL PAÍS que, antes de escribir la carta, el canciller le informó de cuatro países interesados en enviar rescatistas: El Salvador, Perú, Israel y Estados Unidos. “En Colombia tenemos una enorme capacidad de equipos de rescate, tenemos 23 grupos USAR (Urban Search and Rescue), así que miré con cuidado qué nos ofrecieron”, dice. “En el caso de El Salvador, no eran equipos certificados, no tenían experiencia en este tipo de situaciones. También le dije al canciller que los de Perú tampoco son certificados”, añade. Su rechazo a los Israel y Estados Unidos fue diferente. “Le dije ‘uf, me parece complicado’, porque esos tienen una estrategia política”, dice el director, quien viene de la izquierda. “Claro que es bueno tener ayuda de quien sea, sin importar de dónde viene, pero hay que ver qué es lo que más necesitamos y en qué ya tenemos capacidad cubierta. Las cosas pueden cambiar en los próximos días, pero en ese momento, teníamos la capacidad cubierta en rescatistas”. Cuenta que tomó una decisión. “Entre Israel y los Estados Unidos, prefiero Estados Unidos. Pero no a los rescatistas, porque tenemos un buen equipo acá. Me pareció mejor que enviaran a sus expertos de coordinación de desastres, que tienen una tecnología muy buena para organizar información satelital en tiempo real”, añade. Fue a partir de allí que la Cancillería dio el paso siguiente: solicitar a las entidades multilaterales y a los diferentes países el apoyo en lo que pidió Pava, quien horas antes había anunciado que dejaría su cargo esa misma noche. De hecho, en un documento posterior, el encargado de la entidad que atiende el desastre hace explícito que se requieren tres hospitales de campaña y varios miles de kits de alimentación, menaje y cocina, incluyendo comida para mascotas. Pava cuenta que el canciller no quería inicialmente recibir apoyo de México, que tiene un gobierno de izquierda. “Los topos mexicanos parece que vinieron sin autorización, y ahora tienen que formalizar su entrada para operar”, dice sobre los rescatistas ya presentes en Colombia. Los desacuerdos políticos fueron muy evidentes en las 48 horas en las que se encargó de la dirección de la UNGRD de un gobierno de ideología opuesta a la suya, y cuando el director entrante no había sido nombrado ni hubo empalme con este. “Ellos desconfiaban de mí, y yo desconfiaba de ellos”, dice el ahora exdirector. “En las reuniones yo era un mosco en leche, porque entienden que soy del círculo muy cercano de amigos de Petro, no un funcionario de segundo nivel”. Pese a ello, Pava sigue siendo el gerente encargado del Fondo Adaptación, otra entidad del sector y para la que no hay aún un reemplazo del nuevo Ejecutivo. La carta con las recomendaciones de Pava sobre los rescatistas muestra uno de los pasos fundamentales al momento de pedir ayuda internacional en una emergencia. Las normas exigen que esa ayuda se concentre en las necesidades que Colombia no pueda atender de manera autónoma. En una emergencia de esta magnitud pueden ser múltiples: además de equipos de rescate, se puede requerir maquinaria, capacidades logísticas, insumos médicos, plantas eléctricas o de potabilización, entre muchas otras. En el documento, Pava dejó claro que los equipos de rescate —USAR, en la jerga internacional— que tiene Colombia serían suficientes para atender los destrozos conocidos hasta ese momento.Esta precisión sobre lo que necesita el país se dio en unas circunstancias muy particulares. De la Espriella se posesionó el viernes, y a las 7:34 de la mañana del lunes, cuando el sismo sacudió a Colombia, apenas había posicionado a su gabinete y a un puñado de funcionarios de primera línea. El resto del Estado mantenía aún funcionarios designados por su antecesor y némesis política, Gustavo Petro, o estaba ocupado de forma interina por funcionarios de rangos más bajos, ante las renuncias de miembros del equipo del gobierno de izquierda.El trámite de la ayuda internacional es complejo. Y la respuesta del Gobierno fue propia de un equipo que hasta ahora se está instalando. Eso fue lo que llevó a las declaraciones no solo de Bukele, sino de otras figuras como Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas, o el embajador de China en Colombia, Zhu Jingyang, quienes le pidieron al Gobierno colombiano una respuesta clara, contundente y organizada sobre sus ofertas de ayuda.Este miércoles, cuando ya ha bajado un poco el nerviosismo y la espuma del primer momento, Colombia ha visto la llegada de algunos rescatistas internacionales. Primero fueron grupos de voluntarios que, de forma independiente, han venido al país a ayudar en los operativos de rescate —como los Topos de México—, de la misma manera en que lo han hecho vecinos y ciudadanos de todo tipo en Pereira, Cali y los otros lugares afectados. Luego, en la mañana de este miércoles y tras la renuncia anunciada de Pava y su reemplazo por David Tamayo, la Cancillería dio la bienvenida a un equipo de 22 expertos enviados por Estados Unidos, especializado no en ejecutar esas tareas, sino en coordinar a quienes las realizan. Habían pasado ya 51 horas desde la tragedia.
Abelardo de la Espriella rechaza las ofertas de rescatistas internacionales por indicación de un funcionario de Gustavo Petro
Javier Pava, quien como director de la UNGRD señaló las necesidades del país, argumenta que Colombia tiene suficientes equipos para el rescate y era mejor priorizar la ayuda tecnológica y humanitaria












