El 8 de julio, el presidente estadounidense Donald Trump subió al Air Force One a la vista de las cámaras de televisión al abandonar la cumbre de la OTAN en Turquía.
Pero cuando el imponente avión Boeing despegó de Ankara, según fuentes citadas por el diario The Washington Post, el presidente ya había sido trasladado en secreto en un camión de abastecimiento a un avión militar C-32A más pequeño, que lo llevó a una base aérea militar en Reino Unido.
Los que permanecieron a bordo eran señuelos involuntarios y no tenían ninguna indicación de que Trump ya no viajaba con ellos.
Pero este tipo de engaño no es inusual.
“Eso es muy común”, dijo Ronald Kessler, autor que ha escrito extensamente sobre el Servicio Secreto. “Existe un largo historial de estrategias para engañar a cualquiera que intente perjudicar al presidente”.










