Donald Trump regresó de la pasada cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía, en un avión secreto y no en el antiguo Air Force One como había informado la Casa Blanca. Después de embarcar en la aeronave presidencial, el mandatario estadounidense fue trasladado con el camión del catering a otro jet militar, tal como revela la exclusiva del Washington Post. La historia, que después fue replicada por otros medios estadounidenses, subraya cómo el servicio secreto tomó esa decisión a raíz de una amenaza iraní contra el republicano.

Hasta ahora no se había sabido nada sobre la misión. De hecho, el vuelo ya fue polémico porque Trump, en lugar de volver con el Air Force One que le regalaron los cataríes –el cual había usado para hacer el trayecto de Washington a Ankara– subió a un avión más antiguo. El nuevo fue descartado por razones de seguridad ante la nueva escalada en la guerra de Irán. Fue en esas mismas fechas cuando el mandatario dio por roto el frágil alto el fuego y los esfuerzos diplomáticos volvieron a encallarse.

La operación del servicio secreto se realizó a espaldas de todos los periodistas y parte de los miembros de la Casa Blanca que volaron ese día a bordo del Air Force One. Todos ellos iban en el avión pensando que Trump estaba en el mismo vuelo, sin siquiera saber de la amenaza iraní.