En la década de 1060, la cristiandad estaba en crisis. Con la muerte del papa Nicolás II, las luchas por el poder causaron una escisión de consecuencias impredecibles. Los cardenales escogieron a Anselmo de Baggio, quien se convirtió en Alejandro II. Pero la corte del Sacro Imperio Romano Germánico se opuso a esta decisión y designaron a Cadalus, obispo de Parma, como el antipapa Honorio II.La resolución al conflicto se dilató durante algunos años, hasta el Concilio de Mantua. La importante asamblea eclesiástica celebrada el 31 de mayo de 1064 dictaminó a favor de Alejandro II, afianzando la autonomía de la Iglesia en las altas esferas del poder eclesiástico. Pero la batalla no terminó ahí.Dos papas luchando por el control de Roma“Durante varios años, los dos papas y sus partidarios lucharon por el control de Roma. Honorio, además, conservó un poderoso respaldo del Sacro Imperio Romano Germánico y atrajo apoyo en otras partes del norte de Europa”, recuerda el profesor Tom Licence, de la Universidad de East Anglia.En su nuevo libro, titulado Harold: Rey Guerrero, Licence explica que las repercusiones de la disputa palaciega en el Vaticano se hicieron sentir incluso en las Islas Británicas y que la derrota del rey Harold Godwinson frente al duque Guillermo de Normandía en la Batalla de Hastings (14 de octubre de 1066) se venía cociendo desde mucho antes.Retrato del papa Alejandro II WikipediaHarold II murió durante la lucha ese día, provocando la desbandada de su ejército. La desbandada marcó el fin de la Inglaterra anglosajona y Tom Licence defiende que todo se debió a que el monarca había apoyado al bando equivocado en la amarga lucha entre los dos papas rivales.Así lo revelan los fragmentos de una carta que se conservan en los archivos del Vaticano y que sugieren que la disputa por el poder en Roma influyó en la Conquista Normanda. “El resultado de 1066 no se decidió simplemente en el campo de batalla. El desenlace estaría condicionado por decisiones tomadas a 1.600km de distancia, en Roma”, explica en un comunicado.Lee tambiénDurante siglos, la guerra entre anglosajones y normandos se ha entendido principalmente como una lucha dinástica desencadenada por la muerte sin descendencia de Eduardo el Confesor y las pretensiones en torno al trono inglés.La investigación del profesor Licence apunta a una lucha política y religiosa que se extendía por toda la Europa medieval. “La política de Harold respecto al papado pudo haber beneficiado a sus enemigos, otorgando a la invasión oportunista de Guillermo la legitimidad de una guerra justa”, señala.Guillermo el Conquistador exhibe el gonfanon (bandera heráldica medieval) que le había enviado el papa Alejandro II, en una de las representaciones incluidas en el Tapiz de Bayreaux WikipediaLos nuevos hallazgos se centran en extractos previamente ignorados de una carta perdida del papa Alejandro II conservada en una colección de derecho canónico medieval. “Se ha perdido todo el registro de cartas del Papa-dice Licence-, pero algunas sobreviven como copias o extractos. Dos extractos de esta carta en particular se conservan en colecciones de rescriptos papales”.La misiva, escrita tras la ascensión de Guillermo al trono, reflexiona sobre la relación de Inglaterra con el papado antes de la conquista. En un pasaje, Alejandro afirma que los ingleses habían estado bajo la protección de San Pedro hasta que personas “encerradas por el orgullo de su padre Satanás” se desviaron del “camino de la verdad”.Una disputa que dividió a la cristiandad“Si bien los historiadores han mencionado ocasionalmente estas observaciones, generalmente las han tratado como referencias sin explicación”, declaró Tom Licence. “Pero solo pueden comprenderse plenamente en el contexto de una feroz disputa que dividió a la cristiandad occidental a principios de la década de 1060”, añade.El lenguaje usado en la carta, según dice el profesor de la Universidad de East Anglia, refleja la retórica política y religiosa empleada contra Honorio y sus seguidores durante la escisión. En lugar de simplemente condenar a Harold por romper su juramento, Alejandro parece acusar a Inglaterra de abandonar su causa y aliarse con su rival.El rey Harold, colocándose él mismo la corona Wikipedia“Para los partidarios del Papa, ya no se trataba simplemente de una batalla por la corona, sino de una lucha contra aquellos a quienes consideraban seguidores de Satanás”, asegura Licence. Un cambio de postura que probablemente se produjo después de que Harold ascendiera al trono en enero de 1066.Si el rey anglosajón se hubiera aliado con los rivales de Alejandro, esto explicaría por qué el Papa estaba dispuesto a apoyar el derrocamiento de un monarca coronado. Desde la perspectiva romana, la conquista no fue simplemente una disputa sucesoria, sino parte de una lucha más amplia por el futuro de la Iglesia en Europa.El profesor Licence sostiene que esta interpretación ayuda a responder una antigua pregunta histórica: ¿por qué un Papa apoyaría el derrocamiento violento de un rey ungido? Sobre todo, teniendo en cuenta que Roma había sido durante mucho tiempo fundamental para la identidad religiosa de Inglaterra.Periodista