Fabricar de este lado de la frontera se transformó en una verdadera carrera de obstáculos para la competitividad industrial. Lejos de revertirse, la tendencia marca que sostener una persiana levantada en el país es cada vez más caro frente al resto de la región: hoy, prácticamente la mitad de los insumos clave que utilizan las empresas para funcionar cuestan menos en las naciones vecinas que en el mercado local.
El mapa de esta desventaja quedó expuesto en un reciente relevamiento del IERAL de la Fundación Mediterránea. Los especialistas pusieron bajo la lupa el precio de 17 insumos industriales (desde materiales de construcción hasta herramientas tecnológicas y alimentos) y los compararon con cinco mercados de referencia: Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. El veredicto encendió las alarmas de las fábricas: en el 49% de los casos conviene cruzar la frontera para comprar, un salto de cinco puntos respecto a la medición que se había realizado en marzo pasado.
La luz roja se enciende con mucha más fuerza cuando se mira hacia los socios comerciales más potentes. Brasil, el gigante del Mercosur y competidor directo de nuestra industria, ostenta precios más bajos en el 65% de los productos analizados, ampliando una brecha que a principios de año era del 59%. El escenario se replica casi calcado en Chile, donde el 64% de los materiales para la manufactura y la construcción resultan más amables para el bolsillo empresario, y en Paraguay, que gana la pulseada en el 56% de los ítems. En la otra punta, solo Uruguay (40%) y Estados Unidos (24%) asoman como lugares más costosos a nivel general.






