Las recientes declaraciones de Stefano Di Carlo en conferencia de prensa sobre los arbitrajes, lejos de cambiar el viento del vínculo con la AFA, intensifica un enfrentamiento que sigue estando igual que hace más de una década cuando Rodolfo D’Onofrio dijo en su momento que había que poner una bomba o cuando Gallardo impuso la frase de la guardia alta mientras el país lo gobernaba Mauricio Macri y a Boca lo presidía su ladero Daniel Angelici, ambos con poder dentro de aquella casa mayor del fútbol argentino.

Stéfano Di Carlo

Nada nuevo bajo el puente donde corren las mismas aguas turbulentas de siempre o al menos desde que esta gestión conduce los destinos del club. Si no hubo muestras de afecto antes, menos las habrá ahora y más allá que cuando asumió Di Carlo estuvo presente Chiqui Tapia que le entregó y recibió unas plaquetas de reconocimiento, la salida de River del comité ejecutivo meses después y estas últimas declaraciones primero de Otamendi, el capitán, y en conferencia de prensa Di Carlo marcan con fibrón rojo una relación rota y mal parada.

"Es inadmisible la cantidad de derrotas que estamos teniendo": Stéfano Di Carlo rompió el silencio en River

“Hay manoseo de todo tipo y color y no es solo contra River. Estamos esperando que encuentren un límite en términos de vergüenza. Pero es general. Ya lo dijo nuestro capitán: somos nosotros contra todos. La tolerancia está agotada” dijo Di Carlo para luego aclarar que sería un error enfocarse en ese tema y no reconocer el mérito de los rivales y los problemas futbolísticos que tiene su equipo desde hace tiempo.