Durante casi siete décadas esta iglesia fue un lugar de encuentro para generaciones de familias. Sin embargo, la caída sostenida en la cantidad de fieles terminó provocando lo que los problemas económicos no habían conseguido: St. Mark's United Church of Christ cerró definitivamente sus puertas.La iglesia, ubicada en Bloomington, Minnesota, a unos 16 kilómetros de Minneapolis, había abierto en 1956. Al momento de tomar la decisión quedaban solamente 26 miembros, aunque todavía disponía de recursos suficientes para continuar funcionando.“Fue un problema de membresía. No fue una decisión financiera. Sí teníamos dinero”, explicó Jeff Remer, ex tesorero de la congregación, a la cadena local WCCO.Ese dinero terminó siendo clave para escribir un último capítulo muy diferente. Tras disolver la congregación, sus integrantes decidieron donar cientos de miles de dólares a organizaciones sin fines de lucro y destinar el terreno a un proyecto de viviendas asequibles.Una despedida difícil después de generacionesLa decisión de cerrar no fue sencilla. Para sus integrantes significaba perder mucho más que un edificio en el que se celebraban servicios religiosos.“Fue difícil porque la iglesia es gente, la iglesia es comunidad”, explicó la pastora Jennifer Jaimez. Y agregó que despedirse de personas “a las que hemos amado y conocido durante generaciones es difícil”.En lugar de conservar el patrimonio acumulado o limitarse a resolver el futuro del inmueble, la comunidad comenzó a distribuir los recursos que todavía tenía.Desde el cierre, St. Mark's donó aproximadamente 600.000 dólares a diferentes organizaciones sociales.Entre las contribuciones más importantes aparece una de 114.000 dólares para Loaves & Fishes, una organización de Minnesota dedicada a combatir la inseguridad alimentaria y proporcionar comidas a quienes las necesitan.Una donación que ayudará a unas 300.000 personasLa magnitud del aporte sorprendió incluso a quienes recibieron el dinero.“No se recibe ese tipo de contribución todos los días, así que me tomó por sorpresa”, reconoció Michael Tankenoff, director ejecutivo de Loaves & Fishes.Gracias a un mecanismo que permite complementar el aporte recibido con otros fondos, el impacto de la donación será todavía mayor. La organización estima que permitirá proporcionar alimentos a alrededor de 300.000 personas en Minnesota.“Podemos proporcionar comida para casi un mes entero en toda la zona metropolitana de Minneapolis-Saint Paul, así que es increíble”, destacó Tankenoff.El legado de la iglesia tampoco terminará con las donaciones. El terreno donde funcionó St. Mark's tendrá un nuevo uso social: está previsto que allí se construyan viviendas asequibles destinadas a familias monoparentales.De esta manera, una congregación que desapareció después de casi 70 años encontró una forma de mantener parte de su misión. El edificio dejará de funcionar como iglesia, pero los recursos que quedaron detrás servirán para financiar alimentos, apoyar organizaciones comunitarias y facilitar el acceso a una vivienda a familias de Minnesota.