Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Esos eran los nueve planetas que conformaban el Sistema Solar. Un selecto grupo con el que muchos fantaseaban a distancia, porque se trataban de nuestros vecinos lejanos, a millones de kilómetros. Ese listado se aprendía en todos los colegios y se recitaba de corrido.
Pero esa familia planetaria se rompió el 24 de agosto de 2006, cuando la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) aprobó una reclasificación. Plutón se quedó fuera, una decisión no exenta de polémica entre la población, que había crecido con la idea de que se trataba de un planeta, aunque fuera el más pequeño de todos.
Plutón perdió hace dos décadas la categoría de planeta del Sistema Solar. Tras la decisión de la IAU, pasó a estar catalogado como un planeta enano, reconocimiento que comparte con otros objetos en el sistema solar que son aproximadamente del mismo tamaño: Ceres, Makemake y Eris.
A diferencia del planeta al que la comunidad científica expulsó, los anteriores eran y siguen siendo grandes desconocidos para el público en general. Y la controversia con Plutón está lejos de terminar.
La condena de Plutón








