Perder unos kilos, recuperarlos y volver a ponerse a dieta. Es el conocido efecto yo-yo, un círculo que suele analizarse únicamente mirando lo que marca la báscula. Sin embargo, una nueva investigación apunta a una consecuencia menos visible: las personas que pierden y recuperan peso repetidamente podrían experimentar una mayor pérdida de músculo.El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y publicado en la revista científica Radiology, analizó durante cuatro años a 1.433 adultos, con una edad media de aproximadamente 61 años. Mediante resonancias magnéticas, los científicos estudiaron su composición corporal y, entre otros parámetros, midieron el volumen muscular del muslo.Los resultados fueron llamativos. Después de 48 meses, las personas que habían experimentado ciclos de pérdida y recuperación de peso habían perdido aproximadamente un 3,71% del volumen muscular del muslo, frente al 1,03% observado entre quienes mantuvieron un peso más estable. La asociación se mantuvo después de ajustar factores como edad, sexo, índice de masa corporal inicial, actividad física y alimentación.Lo más interesante es que, al finalizar el seguimiento, los participantes se encontraban aproximadamente en el mismo peso que al comenzar. Es decir, la báscula podía indicar estabilidad mientras la composición corporal había cambiado. Según explica Thomas Link, profesor de Radiología de la UCSF y uno de los responsables del trabajo, cuando el peso fluctuaba los participantes perdían músculo junto con la grasa y no necesariamente recuperaban ese músculo al volver a ganar peso.El hallazgo es relevante porque adelgazar no significa perder exclusivamente grasa. Durante una pérdida de peso también puede disminuir la masa magra, algo especialmente importante a medida que envejecemos. El músculo desempeña un papel esencial en la fuerza, la movilidad, la autonomía y la salud metabólica, por lo que preservarlo debería ser también uno de los objetivos de cualquier estrategia de control del peso.Cautela con un estudio observacionalAhora bien, los resultados deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio observacional, por lo que identifica una asociación pero no demuestra que las fluctuaciones de peso sean la causa directa de la pérdida muscular. Además, solo 77 de los 1.433 participantes fueron clasificados dentro del grupo que experimentó ciclos de peso.La población estudiada procedía además de la Osteoarthritis Initiative, una investigación estadounidense centrada en personas con riesgo de desarrollar artrosis de rodilla, por lo que los resultados no tienen por qué reproducirse exactamente en toda la población. La evidencia científica sobre los efectos a largo plazo de las dietas yo-yo continúa evolucionando y algunos de sus supuestos riesgos metabólicos siguen siendo objeto de debate.Un éxito en función de muchos conceptosEl estudio deja, no obstante, una idea importante en un momento en el que las estrategias y tratamientos contra la obesidad permiten conseguir pérdidas de peso cada vez mayores: el éxito no debería medirse exclusivamente en kilos. La evolución de la grasa corporal, el músculo y otros indicadores de salud también importa.Porque dos personas pueden pesar exactamente lo mismo y tener una composición corporal muy diferente. Y esa es probablemente la principal enseñanza de esta investigación: cuando adelgazamos, tan importante como saber cuánto peso hemos perdido es preguntarnos qué hemos perdido por el camino
El peligro oculto de las dietas ‘yo-yo’: puedes recuperar el peso, pero no todo el músculo perdido
Perder kilos, recuperarlos y volver a adelgazar podría tener una consecuencia que no aparece en la báscula.








