Desde el Gobierno Vasco aseguran que la mayoría de los casos han sido leves, aunque se han producido algunos traslados puntuales a centros hospitalarios por precaución.Las playas del País Vasco han registrado más de 160 picaduras de carabela portuguesa en lo que va de verano, una cifra inédita que ha obligado a activar protocolos de seguridad y a restringir el baño en varios arenales. La llegada masiva de este sifonóforo a la costa vasca se concentró en la primera semana de agosto, cuando los servicios de socorrismo atendieron decenas de casos en pocas horas.El momento más crítico se vivió a inicios de agosto. En menos de 24 horas se atendieron unas 120 picaduras en las playas de Ondarreta, La Concha y Zurriola, según los datos recopilados por los equipos de salvamento. Fue la mayor oleada registrada en Gipuzkoa desde que existen estadísticas recientes.Tras el episodio de San Sebastián, los avisos continuaron en municipios como Orio, Deba y Getaria, donde se sucedieron asistencias durante varios días. En algunos arenales se llegó a izar la bandera roja de forma preventiva ante la presencia de ejemplares en la orilla.En Bizkaia, las picaduras han sido más escalonadas. Se han detectado en playas como Armintza, Lekeitio, Mundaka, La Arena y Ereaga. El último fin de semana dejó ocho asistencias adicionales, según fuentes de los servicios de socorrismo.Un verano marcado por avisos continuosJulio también dejó jornadas intensas. A mediados de mes se registraron 29 picaduras en un solo fin de semana y, días después, otra racha con 27 afectados en distintos puntos del litoral. Las autoridades sanitarias del Gobierno Vasco confirman que la mayoría de los casos han sido leves, aunque se han producido traslados puntuales a centros hospitalarios por precaución.Qué es la carabela portuguesaLa carabela portuguesa (Physalia physalis) no es una medusa, sino un sifonóforo, una colonia de organismos que actúan como un solo ser vivo. Su flotador azul violáceo puede medir hasta 30 centímetros y funciona como una vela que la desplaza con el viento. Sus tentáculos, de hasta 20 metros, contienen potentes neurotoxinas capaces de provocar dolor extremo, quemaduras y, en casos graves, complicaciones respiratorias o cardíacas.Qué hacer si te pica una carabela portuguesaAnte una picadura de carabela portuguesa, los organismos de emergencia insisten en actuar con rapidez y siguiendo unas pautas muy concretas. Lo primero es limpiar la zona con agua de mar, nunca con agua dulce, porque el cambio de presión favorece la liberación de más veneno. Después, es importante retirar con cuidado los restos de tentáculos que hayan quedado adheridos, usando pinzas, una tarjeta rígida o guantes, sin tocar la piel directamente. También se recomienda no frotar la zona afectada ni utilizar arena o toallas, ya que esto empeora la reacción. Para aliviar el dolor, los especialistas aconsejan aplicar calor y sumergir la zona en agua caliente, entre 40 y 45 grados, durante unos veinte minutos para ayudar a desactivar las toxinas. Finalmente, se debe buscar atención médica si el dolor es muy intenso, si aparecen mareos o si la persona afectada es un niño, un anciano o alguien con alergias conocidas.Un fenómeno ligado al viento y al calentamiento del aguaLa presencia de carabelas portuguesas suele coincidir con episodios de vientos del sur y con el aumento de la temperatura del agua, factores que favorecen su desplazamiento hacia el Cantábrico. Este verano, las condiciones han sido especialmente propicias para su llegada.
Oleada de picaduras venenosas de carabela portuguesa en playas del País Vasco: ya van más de 160 este verano
Desde el Gobierno Vasco aseguran que la mayoría de los casos han sido leves, aunque se han producido algunos traslados puntuales a centros hospitalarios por precaución.















