“Espero este eclipse desde hace dos años, quiero vivirlo con mi familia”, cuenta, nervioso, Iván Sánchez Mota, de 19 años, que viajó el domingo con padres y hermana desde Quintanar de la Orden (Toledo) hasta Prades, en Tarragona. En el maletero, un enorme telescopio (1,5 metros) y un equipo semiprofesional (casi 3.000 euros) a pesar de ser un aficionado a la astrofotografía. Ni de broma iba a desplazarse hoy o el día del eclipse y jugársela a encontrar las carreteras colapsadas.Rubén Molina, ayer junto a hija Martina, con el telescopio y el filtro para observar el eclipse solar total en su bungalow del Camping Prades Park ANDREU PUIG / OFVComo Iván, ya han adelantado sus desplazamientos a los lugares de observación una parte de los 446.700 turistas adicionales motivados por el fenómeno astronómico, según los cálculos del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. La mayoría españoles (282.700); el resto, del extranjero.El deseo de buscar en el monte un lugar para verlo sin gente choca con el riesgo de incendio forestal“Llevo noches durmiendo mal, estoy muy nerviosa, es mi primera vez, es un privilegio que sea cerca de casa”, explica Noemí León, desplazada desde Girona hasta Prades, pequeño pueblo del interior de Tarragona, a 1.000 metros de altitud, famoso por la calidad de su cielo estrellado. La lista de visitantes es larguísima, como las procedencias: Estados Unidos, Japón, Brasil u Holanda, como Nicolás Capati, de origen argentino, “entusiasmado de ver tanta gente reunida por esta movida”.Cola ayer en el telescopio instalado en la plaza de Prades por el Parc Astronòmic Muntanyes de Prades, con un aficionado observando el sol a pesar de las nubes ANDREU PUIG / OFVVivirlo en comunidad es otro de los factores que explica que el festival organizado por el Parc Astronòmic Muntanyes de Prades, de cuatro días, con un sinfín de actividades divulgativas, haya sido un éxito rotundo, con más de un millar de inscritos. El Ayuntamiento de Prades (650 vecinos que cada verano se multiplican por diez) ha dispuesto cerca de 1.000 plazas extras de aparcamiento antes de entrar al pueblo y estima que podrían reunirse unas 10.000 personas el día del eclipse.Una familia de Barcelona, con una amiga, después de acreditarse para asistir al festival del eclipse de Prades, con un millar de asistentesANDREU PUIG / OFV“Nos hace mucha ilusión ser un referente a nivel mundial, viene gente de todo el mundo”, destaca Lídia Bargas, su alcaldesa, que admite que una de las grandes dificultades es que no saben cuántas personas llegarán.La mayoría de los visitantes que se desplazarán hasta las comarcas de Tarragona y Terres de l’Ebre, atraídos por la totalidad, vienen de otros puntos de Catalunya, muchos del área metropolitana de Barcelona. “Espero que nos impresione mucho”, destaca Núria Carulla junto a sus dos hijas y una amiga. “Intentaré vivirlo con todos los sentidos, quiero hacerlo en comunidad, con mucha gente”, añade Karina Ibraev, su hija.Una familia de Montcada en la plaza de Prades, probando el telescopio y aprendiendo a utilizar las gafas de protecciónANDREU PUIG / OFVEl mismo estudio del Ministerio de Economía estima que podrían registrarse aumentos del tráfico de entre un 30% y el 100% hacia la franja de totalidad del eclipse, lo que supone entre 400.000 y 1,5 millones de desplazamientos adicionales.La coincidencia del eclipse con agosto, uno de los meses con mayor movilidad del año porque gran parte de la población está de vacaciones, hace prever una afluencia especial de vehículos hacia las zonas de observación. Un 8,4% de las personas con planes para ver el eclipse pretenden desplazarse a otra provincia distinta de la de su residencia.La expectación acumulada y el miedo al colapso dispara la movilidad 48 horas antes del fenómenoUna parte de los desplazamientos se producirán a pocas decenas de kilómetros del lugar de residencia, buscando un mejor punto de observación. Es el caso de Rubén Molina, que ayer mismo cambió junto a su esposa e hija Martina (6 años) su piso de Reus por un bungalow del Camping Prades Park, en su misma comarca. “Venimos por el eclipse, hace un año que hicimos la reserva”. Aficionado a la observación astronómica y a la fotografía, Rubén, ingeniero electrónico, ha viajado con un telescopio y todo un equipo para poder seguir el fenómeno.Bray Falls, a la izquierda, referente mundial de la astrofotografía, ayer en el Parc Astronòmic Muntanyes de Prades con Aleix Roig, alma del festival, y Noemí León, aficionada a la observación ANDREU PUIG / OFVLos destinos dentro de la franja de la totalidad del eclipse en España forman una suerte de ruta. “Mi plan A es viajar hasta Burgos”, explica León, de Girona, que se ha pasado el último año viajando por la franja de totalidad buscando la mejor localización, con media docena de puntos elegidos entre Galicia, la Rioja, Palencia o Teruel. “No nos hemos atrevido a reservar en ningún sitio por el miedo a las nubes, nos moveremos en furgoneta”, añade León, que ayer seguía mirando los mapas del tiempo. “Iremos donde nos lleve el viento y las nubes”, ríe.Fans de la astronomía llegan con tiempo tras estudiar los mejores puntos de observación de la franja de totalidad“El eclipse pasará pero el territorio quedará”, insiste Aleix Roig, alma del Parc Astronòmic Muntanyes de Prades, capaz de atraer hasta las montañas de la Costa Daurada al estadounidense Bray Falls, referente mundial de la astrofotografía. La suya ha sido una carrera de fondo que empezó en 2024.Iván visitó ayer una de las zonas de observación habilitadas por el Ayuntamiento de Prades. “Mi idea es buscar un punto más elevado en la montaña”. En toda la zona han cortado los accesos al bosque por el riesgo de incendio.“¿¡Ustedes también vinieron para mirar estrellitas ?!”, espeta una argentina afincada en Altea (Valencia) que no sabía nada del eclipse cuando reservó en Prades. “Qué tarada, por qué elegí estas fechas... Si quieren ver un buen cielo estrellado se pueden ir a la Patagonia o al desierto de Libia”. Allí no hay ningún eclipse.