Doce días. Ese es el tiempo que le queda al Real Madrid para hacer su debut esta temporada. Hasta que el balón eche a rodar de manera oficial, el conjunto blanco tendrá un buen puñado de entrenamientos y dos partidos amistosos por delante para seguir perfilando su nuevo esquema de juego. La llegada de José Mourinho y de los seis fichajes debe seguir engrasándose para ofrecer no solo su mejor versión, sino que el equipo olvide el vacío que transita desde hace dos años. Pero las dudas siguen siendo evidentes, especialmente después del caso Rodri. El Real Madrid lleva dos años naturales sin levantar un solo título y no lo ha conseguido por una razón evidente: no hay nadie capaz de crear juego. Hay una gran plantilla, con grandes talentos que pueden cambiar un partido, pero falta ese futbolista que dinamice al resto con y sin balón. El madrileño era perfecto, pero parece que su sitio estará al otro lado del puente aéreo. TE PUEDE INTERESAR Y eso provoca que vuelva el debate de los últimos meses: ¿cómo hacer funcionar una máquina que está oxidada? La respuesta solo la tiene un nombre: Bernardo Silva. Desde que Luka Modric saliera del Real Madrid hace un par de veranos, la realidad es que el conjunto blanco se ha hecho trampas al solitario. Han pasado tres entrenadores diferentes, se han hecho pruebas de todos los colores y ningún futbolista ha sido capaz de convertirse en la manija que se busca. Tchouaméni y Camavinga tienen más un perfil destructor que de creación; Valverde no tiene capacidad futbolística para ser un distribuidor, sino un pulmón y un puro llegador; Arda Güler tiene mucha calidad, pero inconsistencia para tener continuidad durante un mismo partido; Bellingham no tiene cualidades para jugar como mediocentro y, además, se apaga su mejor versión en la creación; y a Thiago Pitarch le faltan partidos para seguir evolucionando. Ni Ancelotti, ni Xabi Alonso, ni Arbeloa fueron capaces de encontrar una medular solvente, con esa pieza clave tan necesaria. Ninguno encontró a ese jugador que se busca, capaz de ser creativo en construcción y agresivo en recuperación, que encuentre el mejor pase para dar solvencia en salida de balón, pero que sea un ancla del resto de compañeros cuando toca defender. Y ese agujero del medio se ha convertido en dos años naturales naufragando por el desierto. Ahí es donde aparece Bernardo Silva, que, de momento, es el único futbolista con esa capacidad que ha incorporado el Real Madrid y el único que no tuvo ninguno de los tres entrenadores anteriores. La razón para creer que el portugués puede ser esa pieza. Su polivalencia, pudiendo desempeñarse en varias posiciones, da mucha ventaja a un Madrid que ha encontrado una ganga en el mercado, pero que tiene una limitación: saber cuánta gasolina tiene. Por lo que se ha visto en los primeros partidos de pretemporada, todo apunta a que Mourinho jugará con un 4-2-3-1. La punta de ataque es para Mbappé, mientras que Vinícius y Valverde parecen los candidatos a ocupar las bandas, con la mediapunta para Bellingham. Pero, ¿quiénes serán los mediocentros? Tchouaméni y Bernardo parecen los elegidos. Y ahí es donde el portugués tendrá que demostrar que es la pieza clave para dotar de fútbol a la medular del Madrid. TE PUEDE INTERESAR A sus 32 años cumplidos este mismo lunes, el centrocampista luso es el jugador más creativo, intuitivo y con más imaginación de la medular, por lo que su aportación en el equipo debe ser fundamental. Casi sin tiempo para adaptarse, debe rendir desde el primer minuto. De hecho, su aterrizaje llegó con palo de Mourinho: "Nos da salida de balón, pero a él le hace bien a la cabeza no hacer nada durante las vacaciones y se ha presentado en un estado físico inferior al que suele tener". Mientras el Madrid valora si debe incorporar otro centrocampista (¿Zubimendi?), la única solución para Mourinho diferente a lo ya probado es Bernardo Silva. Eso o pulsar la tecla exacta con otro jugador que anteriores técnicos no encontraron o, quizá, encontrar algo en la cantera. La misión no es sencilla para el técnico, pues necesita que el fútbol fluya. Y Bernardo Silva es, de momento, la gran solución: en los hombros del portugués está la responsabilidad de hallar el juego perdido. Doce días. Ese es el tiempo que le queda al Real Madrid para hacer su debut esta temporada. Hasta que el balón eche a rodar de manera oficial, el conjunto blanco tendrá un buen puñado de entrenamientos y dos partidos amistosos por delante para seguir perfilando su nuevo esquema de juego. La llegada de José Mourinho y de los seis fichajes debe seguir engrasándose para ofrecer no solo su mejor versión, sino que el equipo olvide el vacío que transita desde hace dos años.