La Generalitat Valenciana eliminará la caña invasora en 400 hectáreas de cuencas de los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent —el equivalente a unos 570 campos de fútbol— y plantará unos 400.000 árboles y plantas con el objetivo de renaturalizar el entorno y aumentar la resiliencia de estas cuencas frente a incendios y riadas.

La actuación impulsada por el Gobierno valenciano persigue un doble objetivo: por un lado, aumentar la resistencia frente a incendios, que la presencia de cañas agrava por el carácter inflamable de sus hojas secas y tallos huecos; por otro lado, aumentar la capacidad hidrológica de estos cauces al sustituir esta especie invasora por vegetación autóctona de bosque de ribera, lo que mejora la capacidad de infiltración ante futuras avenidas de agua.

Raúl Mérida, comisionado autonómico para la Recuperación, ha destacado que la Generalitat va a llevar a cabo el mayor proyecto de limpieza de cañas y renaturalización de cauces en el ámbito estatal en los barrancos del Poyo y Picassent y en los ríos Túria y Magro “para incrementar la capacidad hidráulica de estas cuencas y habilitar zonas verdes de paseo, ocio y contacto con la naturaleza abiertas a la ciudadanía”.