Llevas semanas preparando las vacaciones. Has comparado vuelos, has elegido alojamiento con minuciosidad, has trazado una ruta perfecta y tienes apuntados varios restaurantes con los que ya se te hace la boca agua. Sabes cuánto cuesta el viaje, cuánto quieres gastar en comidas –un día te darás un gran homenaje– y cuánto margen te queda para improvisar. Incluso has reservado una cantidad para ese plan que siempre surge de manera inesperada, ese que cuentas y cuentas a la vuelta y por el que merece la pena darse un capricho.Sobre el papel todo encaja. El presupuesto está calculado y tienes todo bajo control: este año sí, este año el viaje no se va a ir de las manos. Pero una criatura extraña espera a la vuelta de la esquina: los llamados gastos fantasma, aquellos que no estaban en la cuenta inicial. Cantidades que por separado parecen nimias, pero que pueden ir reduciendo poco a poco el dinero disponible: el café que acaba costando algo más de lo esperado, una compra de última hora, esa suscripción que seguía activa, aunque ya ni te acordabas de ella...

Pagar por pagar: cómo evitarlo

Estos gastos sorpresivos se multiplican cuando se viaja fuera de España. En especial los de tipología financiera, que pasan desapercibidos hasta que llegan el extracto de la cuenta. Buen ejemplo de ello son las comisiones asociadas al pago en otras divisas o a la retirada de efectivo en un cajero extranjero. No te arruinan las vacaciones, claro, pero tienen algo especialmente frustrante. Descubrir que una parte del presupuesto se ha ido en costes que no aportan nada al viaje (y que, como veremos, son algo absurdos) puede resultar difícil de encajar.La pregunta entonces parece sencilla: ¿por qué pagar por pagar? imagin, la plataforma 100% digital de CaixaBank y orientada a los más jóvenes, lo pone fácil. Su tarjeta de débito no tiene sobrecostes, deja claro cuánto vas a pagar en cada operación y está diseñada para el uso diario y digital. Y cobra especial valor en los viajes: puedes pagar en cualquier divisa en comercios físicos y retirar efectivo a débito en cajeros del extranjero y permite pagar en comercios físicos en cualquier divisa del mundo sin comisión alguna.La diferencia, cuando uno se va de vacaciones unos cuantos días, se nota. Imagina, por ejemplo, un viaje de cuatro amigos a Japón. Durante dos semanas utilizan una misma tarjeta para pagar restaurantes, entradas, compras y actividades. Entre todos suman 2.000 euros en pagos realizados en comercios físicos. En una tarjeta que aplicara una comisión del 3,95% por cambio de divisa, el coste añadido ascendería a 79 euros. Con la tarjeta de débito imagin el gasto es cero, independientemente del importe de las compras o del número de veces que se utilice.La tarjeta de débito de imagin no tiene sobrecostes, deja claro cuánto vas a pagar en cada operación y está diseñada para el uso diario y digitalTambién ocurre en destinos europeos que no tienen el euro como moneda oficial. Suecia, una pareja que se escapa una semana, pagos en coronas suecas en hoteles, restaurantes, tiendas y actividades al aire libre. Pongamos que gastan, haciendo la equivalencia, unos 800 euros, que con una comisión del 2,5% supondría 20 euros adicionales. Con imagin, esa comisión por cambio de divisa es, de nuevo, del 0%. Ahorro total.