El miedo a que el protector solar ‘dé granitos’ ha condicionado durante años la forma de comprar —y, en muchos casos, también de evitar— los protectores solares entre quienes tienen la piel grasa o con tendencia al acné. Pero ni la solución está en renunciar a la fotoprotección, ni la culpa es solo de una mala elección del producto. “El principal error es elegir un protector únicamente por el SPF y no por la textura”, afirma la experta en dermocosmética y formulación Ana Santamarina, fundadora de Santamarina Cosmetics. Esta es, de hecho, una de las pocas ideas en las que coinciden los expertos consultados en este reportaje (dermatólogos, responsables científicos y especialistas en formulación cosmética): antes de hablar del SPF, hablan de textura, comodidad, adherencia o reaplicación.“Lo más habitual es que la fórmula resulte demasiado oclusiva para una piel con tendencia acneica o que se sume a una rutina cosmética ya muy cargada de productos”, apostilla la dermatóloga Cristina de Hoyos. En realidad, cuando una piel tiene tendencia a los granos, acertar con el protector solar no consiste en buscar un ingrediente extraordinario, sino en dar con una fórmula que la piel tolere bien y que apetezca usar cada mañana (y reaplicar cuando toca).Por qué es el sospechoso habitual“Los filtros UV son ingredientes lipófilos; es decir, necesitan una fase grasa para formar una película uniforme sobre la piel y protegerla correctamente”, cuenta Ana Santamarina. Por eso, los protectores solares incorporan inevitablemente una cierta fase grasa en su formulación. A su juicio, reducir la elección de un fotoprotector al reclamo oil free simplifica demasiado la cuestión. Más que fijarse en si contiene o no aceites, propone mirar el conjunto de la fórmula y cómo encaja con el resto de la rutina cosmética.Que tenga una cierta fase grasa no significa que un protector por sí solo vaya a favorecer la aparición de granitos. “En muchas ocasiones, el problema no es el fotoprotector, sino una rutina demasiado pesada”, afirma. Cuando la piel acumula sérum, crema hidratante, protector solar y maquillaje, la suma puede resultar excesiva para algunas pieles con tendencia acneica y hacer que el SPF termine cargando con una culpa que no siempre le corresponde. En esos casos, simplificar la rutina puede ser más eficaz que seguir cambiando de protector.“En muchas ocasiones el protector solar coincide en el tiempo con el brote, pero no es el único responsable”, afirma Cristina Hoyos. En verano entran en juego otros factores que también favorecen la aparición de imperfecciones, como el aumento del sudor, la humedad, el roce de gorras o mascarillas, una limpieza insuficiente o incluso los cambios hormonales.Ni crema densa ni acabado pegajosoDescartado el mito de que el protector solar sea el enemigo público número uno de las pieles con tendencia acneica, llega la siguiente pregunta: ¿qué tipo de fórmula conviene elegir? Las texturas fluidas, en gel, gel-crema o de rápida absorción suelen resultar mejor toleradas que las cremas más densas, no porque protejan más, sino porque dejan una sensación más ligera y favorecen un uso constante.Para Alba Villanueva, Dermalab & SPF Clinical Manager de ISDIN, esa experiencia de uso forma parte de la eficacia del producto. “El mejor fotoprotector es el que se usa y se reaplica correctamente”, sostiene. Por eso, añade, las formulaciones actuales buscan acabados secos, texturas ultraligeras y una rápida absorción que hagan más fácil mantener la fotoprotección durante todo el día.Los formuladores también tienen clara su preferencia. Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, recomienda buscar texturas fluidas, en gel o gel-crema y fórmulas no comedogénicas. Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, coincide en que una piel con tendencia acneica suele tolerar mejor este tipo de vehículos, aunque eso no significa renunciar a la hidratación. “También puede estar deshidratada o sensibilizada”, recuerda.Qué significan realmente oil freeLa etiqueta de los fotoprotectores está llena de términos difíciles de entender como oil free, no comedogénico o no acnegénico. ¿Qué significan realmente y hasta qué punto conviene fiarse de ellos?Para la dermatóloga Cristina de Hoyos son términos útiles, pero conviene interpretarlos con cierta cautela. Oil free significa que la fórmula no incorpora aceites, aunque eso no garantiza que vaya a resultar ligera ni que no pueda favorecer la obstrucción del poro en determinadas personas. No comedogénico indica que el producto se ha formulado para minimizar la formación de comedones —puntos negros y puntos blancos—, mientras que no acnegénico hace referencia a que intenta reducir el riesgo de favorecer lesiones de acné. El problema, explica, es que no existe un estándar universal que obligue a todas las marcas a demostrar estos conceptos exactamente del mismo modo. Por eso, funcionan más como una orientación que como una garantía absoluta.Ana Santamarina coincide en que quedarse solo con uno de esos reclamos puede llevar a comprar peor. Mientras la mayoría de los consumidores centra su atención en el número del SPF, ella confiesa que suele fijarse antes en otro dato mucho menos conocido: el PPD. “El SPF únicamente mide la protección frente a la radiación UVB”, cuenta. El PPD, en cambio, informa sobre la protección frente a los rayos UVA, implicados en el fotoenvejecimiento y también en la aparición o persistencia de las manchas que pueden dejar los brotes de acné. Cuando el fabricante facilita ese dato, recomienda buscar un PPD superior a 20. Santamarina también aconseja prestar atención al tipo de filtros solares. Prioriza los de última generación porque son más fotoestables —es decir, mantienen mejor su capacidad protectora durante la exposición al sol—, suelen ofrecer una mayor protección frente a los UVA y permiten desarrollar fórmulas más ligeras y agradables de aplicar, una característica especialmente interesante en las pieles grasas o con tendencia acneica.Los errores más comunesEl error más preocupante, según Alba Villanueva, sigue siendo dejar de utilizar protector solar por miedo a los granitos. “El más grave sigue siendo no usarlo por miedo a los brotes, cuando existen fórmulas específicamente desarrolladas y testadas para este tipo de piel”, explica. También señala otros fallos frecuentes, como utilizar un protector corporal en el rostro o aplicar menos cantidad de la necesaria, lo que reduce la protección real sin mejorar necesariamente la tolerancia de la piel.Ana Santamarina recuerda también la importancia de retirar correctamente el protector solar, ya que una buena rutina de limpieza ayuda a eliminar los filtros solares, el exceso de sebo, la contaminación y los restos de maquillaje acumulados sobre la piel.En solo cinco ideas:Elegir una textura que resulte cómoda. Un protector solar solo protege si se utiliza todos los días. Las fórmulas fluidas, en gel o gel-crema suelen ser las que mejor toleran las pieles con tendencia acneica.No fijarse solo en el SPF. Conviene comprobar también que ofrezca una buena protección frente a los rayos UVA y, si la marca facilita el dato, que el PPD sea superior a 20.Tomar algunos datos de la etiqueta como una orientación, no como una garantía. Términos como oil free, no comedogénico o no acnegénico pueden ayudar a orientar la compra, pero ninguno garantiza por sí solo que un protector vaya a funcionar mejor en cierto tipo de pieles.No olvidar que la piel cambia. Los tratamientos dermatológicos, las hormonas o la estación del año pueden hacer que una textura que antes funcionaba deje de ser la más adecuada.Darle tiempo antes de descartarlo. Más allá de la etiqueta, lo importante es observar cómo responde la piel tras un tiempo de uso y valorar el protector solar dentro del conjunto de toda la rutina.Algunas alternativas que cumplen requisitosAge Block SPF50+, de Santamarina Cosmetics. Protector solar con tratamiento antiedad y UVA reforzado.Porescreen SPF40, de Dermalogica. Protector solar mineral SPF 40 pensado para pieles grasas, con niacinamida que ayuda a controlar el exceso de sebo.Fusion Water Magic SPF 50, de ISDIN. Protector solar facial de uso diario ultraligero que protege frente al daño solar.
Lo más importante a la hora de escoger un protector solar que no provoque granos
Dermatólogos y expertos en formulación explican por qué la textura importa tanto como la protección, qué significan realmente términos como ‘oil free’ o ‘no comedogénico’ y cuáles son los errores que más favorecen la aparición de brotes de acné en verano









