El aumento de las temperaturas, la humedad y el sudor alteran el equilibrio cutáneo y hacen que muchas personas noten la piel más grasa, brillante o congestionada. Los poros parecen más visibles, el maquillaje dura menos y la sensación de pesadez se intensifica a lo largo del día. En este contexto, no es extraño que quienes tienen piel grasa, mixta o con tendencia acneica vean el fotoprotector como un paso prescindible o incluso contraproducente.
Durante años, los solares arrastraron la fama de ser densos, pegajosos y difíciles de integrar en una rutina facial cómoda, especialmente en climas cálidos. Muchas personas evitaban aplicarlos a diario porque sentían que aumentaban el exceso de sebo o empeoraban el aspecto de la piel. Sin embargo, la cosmética solar ha evolucionado notablemente en los últimos años y hoy existen fórmulas específicamente diseñadas para responder a las necesidades de este tipo de pieles.
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Mayka J. de Aranoa








